Crear un mundo

Luis Beguiristain - Sábado, 15 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Simbólicamente se dice: “El séptimo día descansó”. Se había hecho el trabajo interno. El de la imaginación, diseño y programación del funcionamiento de aquella máquina. Llámese fábrica, humanidad o complejo de universos (planos) sofisticados. Luego viene el llevarlo a la realidad. ¿Acaso una máquina moderna o mejorada puede nacer sin la imaginación, el diseño y la programación que anteceden a la realización? Por supuesto, los materiales ya existían y el rudimento de las máquinas o herramientas anteriores ya estaban en marcha. El ser humano, lo único que hace es, partiendo de lo que hay, mejorarlo. Y se cree un dios, se cree que ha creado. El hombre, lo único que hace es descubrir el universo que ya existía, y se cree un dios, se cree que ha creado. Y luego, por una pequeña cosa nueva que aporta en proporción a la tecnología, filosofía y arte de esta humanidad en su conjunto, en seguida quiere hacerse muy rico y famoso. ¿Está bien esta ética de jóvenes y viejos que funciona ahora así? Michael Schumacher ya logró ser relativamente rico y famoso. ¿Pero ahora dónde está? Después de terminar una fase de su vida, se podría decir que ha entrado en un limbo, en un purgatorio para él y su familia. Pero las televisiones y radios no hablan de eso. No nos informan como otras cosas que repiten y repiten. Hablar de esto hoy se considera un tabú. Así funcionamos en este mundo, imaginado, diseñado y programado por esta humanidad concreta. Pero el que imaginó, diseñó y programó el complejo de universos (planos), estrellas, planetas y seres... del reino vegetal, animal, humano, angelical y, etcétera, esa consciencia cósmica tiene sus obreros en este plano divino y les dice: “ir a ver qué han hecho los humanos en todo este tiempo que les he dado para que funcionen a su aire. Porque ahora toca hacer una revisión general, ya que la dinámica antigua de las almas se ha desbaratado bastante y tenemos que imponer una nueva”. Sería algo así. Ahora es elséptimo día. Los trabajos de imaginar, diseñar y programar este gran cambio están hechos. Solo falta ponerlos en marcha. Y eso, para los seres divinos, es lo mismo que descansar en proporción a todo lo que antecede.