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Una de las grandes incógnitas de la consulta

250 voluntarios participaron en el operativo para trasladar las urnas del 1-O

El principal responsable de la operación desvela cómo las introdujeron desde Francia y las repartieron por los municipios

Miguel Aizpuru - Lunes, 24 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Celebración tras el cierre de la votación en el Espai Jove La Fontana del barrio barcelonés de Gràcia.

Celebración tras el cierre de la votación en el Espai Jove La Fontana del barrio barcelonés de Gràcia.

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Celebración tras el cierre de la votación en el Espai Jove La Fontana del barrio barcelonés de Gràcia.

“Se guardaron cerca de una gendarmería. Era una garantía más, porque no se acercarían los españoles”

pamplona- Una de las grandes incógnitas de la consulta del 1-O, de la que pronto se va cumplir un año, fue la aparición de las urnas en los colegios catalanes. ¿De dónde salieron? ¿Dónde se ocultaron hasta la consulta? ¿Quién las trasladó? Hasta ahora poco se sabía, salvo que eran de fabricación china y que algunas de ellas fueron transportadas en vehículos particulares. Ahora, un programa de TV3 ha arrojado luz sobre esto al entrevistar al principal responsable de la operación. Según este, que protegió su identidad bajo el nombre ficticio de Lluís, las cajas fueron introducidas desde Francia y en el operativo participaron un total de 250 personas, de las que ninguna fue interceptada por la Policía española.

El programa Preguntes Freqüents dedicó su emisión del sábado a rememorar los hechos del pasado octubre, y para ello contó con la presencia de este responsable del traslado de las urnas, que en todo momento de la entrevista ocultó su rostro. Según narró Lluís, los recipientes se fabricaron en junio de 2017 en China, y se encargó que fueran de plástico para transportarlas con mayor facilidad. Posteriormente, llegaron por mar a Marsella, donde las recogieron para llevarlas a Perpignan. “Se almacenaron cerca de una gendarmería, porque pensamos que era una garantía más, no se acercarían allí nuestros amigos españoles”, reveló.

cruzar la fronteraA la hora de introducirlas en Catalunya, los participantes en el operativo no tuvieron demasiados inconvenientes, aunque sí fueron cuestionados por los gendarmes al cruzar la frontera, relató Lluís en TV3. “No hubo sospechas. El único problema se produjo cuando entramos en la aduana francesa y nos preguntaron para qué queríamos 10.000 cajas de plástico. Respondimos que era para hacer un castillo y conmemorar los 10 años de un grupo de castellers. Llegamos a destino sin ningún problema”, recordó.

El éxito de la operación se debió en parte a que, en las primeras fases, eran solo tres personas las que estaban al corriente del plan. Lluís aseguró que ni siquiera informó a su familia, salvo a un hijo que colaboró con él. Más tarde, se amplió el dispositivo para poder repartir las urnas por todo el territorio catalán y se sumaron ocho personas, que coordinaron la distribución hasta los almacenes de los centros comarcales. “Fue a principios de agosto, con tres camiones mañana, mediodía y tarde”, aclaró.

Desde los escondites de las comarcas, las 10.000 cajas fueron trasladadas a los municipios catalanes por alrededor de 250 voluntarios, que emplearon “todo tipo de vehículos” para que este material sensible alcanzara su destino. Ninguno de ellos tuvo que desplazarse más de 100 kilómetros para llegar a los almacenes y en todo el proceso tan solo dos coches fueron parados por la Policía, pero ya habían descargado las urnas y pudieron seguir su camino.

Además de todo el operativo de traslado, Lluís también se encargó del diseño de las urnas, y decidió que en ellas apareciera solo el escudo de la Generalitat sin texto. “No pusimos el nombre de la Generalitat porque pensé que al día siguiente ya seríamos un país libre y que no existiría, sino el gobierno de la República”, contó.

Lluís dijo no considerarse un héroe y que aceptó el encargo de la Generalitat para prestar un servicio a Catalunya, con una única condición: “Les pedí autonomía, no nos podíamos permitir ni un error”. Además, aseguró que el material lo pagó él y que lo volvería a hacer. “Si me piden alguna cosa por Catalunya se me hace difícil decir que no. El día que no me necesiten estaré encantado de la vida. Me dedicaré a mi vida, sería fantástico, pero si me necesitan estoy dispuesto”, comentó.

Como se evidenció el mismo día de la consulta, el operativo montado fue impecable y las urnas llegaron a su destino. Todo ello en un clima de tensión con registros constantes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en los días anteriores al 1-O, y un CNI obsesionado por requisar todo el material para impedir la votación. Todos sus esfuerzos fueron baldíos. Las fuerzas de seguridad sí lograron requisar papeletas en imprentas y naves industriales, pero no encontraron ninguna urna.