Lotsa

Tere Bengoetxea Fernández de Garaialde y Lazkano - Sábado, 13 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Ante el bochornoso espectáculo que tuvimos que asistir el domingo 7 de octubre al ir a recoger el cuerpo de mi hermana Amparo para llevarlo al crematorio de Iruña quiero decir:

Por expreso deseo de ella se hizo su despedida en el velatorio Izarra en Altsasu. Sólo estuvimos el sábado a la tarde, a las diez del domingo quedamos los familiares para acompañarla a Iruña.

El domingo, cuando llegó la persona de Izarra encargada de conducir el féretro, nos recordó que estaba aparcado un coche impidiendo la salida del furgón.

El dueño del coche sabía perfectamente que había fallecido mi hermana, y aún así dejó el coche a propósito para impedir la salida. Como no lo sabe le digo, con gran dolor, que su suegra, gran amiga de mis tías por ambas partes, la abuela de su mujer, cuando vino a Altsasu, la primera persona que le ayudó y la primera gran amiga que tuvo fue mi abuela, Águeda Goikoetxea, una republicana de pro. Cuando me dio el pésame su suegra me dio una pena terrible, esa buena mujer amiga de mis tías.

Y qué voy a decir del que nos grababa, sus abuelos amigos de mis abuelos, sus tías amigas de los aitas y de nosotras mismas, ¡cómo le quería mi madre a su tío!, que fuimos vecinos en la Zelai, y cuántas veces cuando nos cambiamos de barrio le acompañé a mi prima a llevar la leche a casa de la abuela de su mujer.

Hubo mucha gente mayor que nos agradeció que estuviéramos en este velatorio por la cercanía y porque podían ir solas sin molestar a familiares para darnos el pésame. No entiendo viviendo a 300 metros del camposanto se tenga este oído.

También tengo que decir a los forales, que son los que llevan ahora el servicio de vigilancia en el pueblo, que creo que están para ayudar, no que se llame y nos digan que no pueden hacer nada, porque no tienen servicio de grúa, y que llamemos nosotros al vecino. A la tercera llamada, viendo que pasaba el tiempo y teníamos la hora en el crematorio, nos pidieron el número de matrícula y llamaron ellos, supongo que el servicio que prestan al pueblo no será gratis, ¿o es que teníamos que haber llamado primero a la Guardia Civil porque desconocemos el protocolo de quién es el primero?

Nacemos y morimos y nos merecemos una despedida en paz, y Amparo era amor.