Parece mentira pero El Drogas, a pesar de la vorágine en la que
se encuentra inmerso debido a la gira particular de Barricada
y la conjunta con Rosendo y Aurora Beltrán, ha encontrado tiempo
para lanzar un nuevo proyecto, bautizado con el añejo nombre
de Txarrena.
-¿Por qué has recuperado el nombre Txarrena para dar vida al
nuevo proyecto?
-He recuperado el nombre de Txarrena porque el grupo en su día
tuvo cierto eco, se vendieron bastantes discos y yo me quedé
con las ganas de haberlo disfrutado más. Y, por otra parte, el
reflejo musical que quería transmitir en los directos está más
basado en lo que fue Txarrena que, por ejemplo, en La Venganza
de la Abuela. El punto, para mí, era haber llamado a la historia
el Dr. Gas y sus Magníficas Enfermeras, pero eso habría significado
perder mucho tiempo en explicar que se trataba de un nuevo proyecto.
Me resultaba mucho más cómodo recuperar el nombre de Txarrena
y utilizar, como excusa para arrancar, las canciones de aquel
disco.
-Y, ¿cuáles han sido los motivos que han provocado que los nuevos
Txarrena debuten ahora?
-Este proyecto arranca porque yo tenía muchas ganas de juntarme
con el Brigi para hacer algo; de hecho me hubiera dado igual
llamarle para tocar el arpa. El primer encuentro surgió gracias
a un grupo que montamos para el décimo aniversario del Certamen
de San Adrián en Artsaia, en el que coincidimos Alfredo, Iker,
el Flako y yo. Posteriormente, fui masticando la historia hasta
dar con el Flako (bajo), del que siempre me ha gustado su actitud,
su forma de tocar y sus ganas sobre el escenario; además de su
timbre de voz. Finalmente, por instinto, llamé a Txus. Recuerdo
la primera vez que lo vi tocar, en Artsaia con Marti-K, y desde
ese momento supe que tenía que ser él. No quería juntar a los
antiguos Txarrena porque también quería refrescar mi cabeza.
Nos pusimos a ensayar y hace unas semanas los Marea nos propusieron
tocar con ellos en el último concierto de su gira en Pamplona,
y ahí estaremos.
-Además de las canciones del primer disco de Txarrena, el nuevo
grupo arranca con varios temas que integraron el proyecto inédito
'Nanas para aburrir vacas', una colección de canciones en las
que incluso te hacías acompañar a las voces por tu hija. ¿Cómo
les habéis dado la vuelta a esos temas acústicos que ahora sorprenderán
por su 'caña' rockera'?
-Una cosa es la banda de rock y otra el concepto en cuanto a
la composición de las canciones que integraban Nanas para aburrir
vacas. Éste es un proyecto que no he desechado porque también
tengo la idea de juntarme con otra gente para desarrollar esas
canciones en un formato más acústico; quizá con un contrabajo,
un par de teclados y una guitarra acústica. Pero lo que lo importante
es que la gente con la que toque aporte su grano de arena. Estas
canciones son una mera excusa para pasar el rato y destrozar
algo que está ahí. En lugar de ponerte a componer canciones entre
todos, algo que también me gusta pero que ya hago con Barricada,
esta historia se trata de hacer versiones de las canciones que
llevo, de calentarte la cabeza en los ensayos y salir caliente
de la bajera.
-Incidiendo en las nuevas canciones que se escucharán, el término
apropiado sería inéditas, porque algunas de ellas tiene casi
una década de vida.
-Son canciones que voy haciendo cuando tengo tiempo y me apetece
enredar con el ordenador. A mí me suele costar una media de siete
años desarrollar cada proyecto, quizá este haya tardado algo
más porque no ha sido tan pensado como los primeros Txarrena
o La Venganza. Deseaba hacer algo más cómodo para mí... pero
por ejemplo, hay canciones, como Con tu piel o Algunas cosas
por terminar, que están sacadas a la semana de haber grabado
el primer disco de Txarrena (en 1992) y que, posteriormente,
no entraron en el concepto de lo que fue La Venganza de la Abuela.
Son temas que han tenido hasta cinco versiones diferentes.
-Canciones que no entraban en La Venganza, pero ¿cuál es el motivo
que no entraran en Barricada?
-Son canciones que me gusta destrozarlas yo sólo con mis aparaticos,
no es que las letras me parezcan mejores o más intimistas.
-¿Cómo se llevan entre ellas las canciones 'nuevas' y las 'viejas'
de Txarrena, ahora que ya han convivido juntas en numerosos ensayos?
-Bien, porque yo no sé tratar otro tema que no sea la soledad,
por lo tanto todas las canciones tienen un denominador común.
Musicalmente, también tienen una coherencia... pero eso era algo
inevitable sabiendo con quién te juntabas y calentándonos la
cabeza en los ensayos como nos la hemos calentado. Era algo que
tenía asumido y que para mí era la joya de la corona republicana,
la guinda del pastel. Es el punto que te da una banda de rock,
que las canciones son mías pero el estilo lo ha dado la banda.
Simplemente somos una banda de rock and roll.
-En este nuevo proyecto El Drogas tenía algo muy claro, y es
que dejaba el bajo para dedicarse sólo a cantar, ¿por qué?
-Bueno, eso para arrancar, en cuanto me suelte un poco, ya verás
(risas). Una vez que pueda controlar mis neuronas y me tranquilice
me gustaría también tocar la guitarra en algunas canciones.