El Boni, Alfredo, Ibi, Rosendo, Aurora y El Drogas, en la presentación del concierto en el Anaitasuna.
Anaitasuna / El pabellón pamplonés acoge una gira irrepetible con tres de los pilares que conforman el rock estatal
Otra noche sin dormir
fernando f. garayoa
La noche de mañana puede ser muchas cosas pero sólo una segura,
será una noche de rock and roll en la que Barricada, Rosendo
y Aurora Beltrán pondrán sobre el escenario del Anaitasuna más
de cuatro horas de música. El concierto comenzará a partir de
las 20.30 horas con Aurora Beltrán y su guitarra ofreciendo un
repertorio acústico que dura unos 30 minutos. En el último tema
de este set se le une Rosendo e interpretan un tema juntos, tras
el que Aurora abandona el escenario y comienza el concierto de
Rosendo, de una hora y veinte minutos. Al finalizar esta parte,
Aurora, Boni y Alfredo se unen a Rosendo para interpretar tres
temas en acústico que ejercen como transición para el concierto
de Barricada, de una hora y media. El bloque final, el más esperado,
dura cuarenta minutos y presenta a los dos baterías en el escenario
y un constante intercambio de voces entre todos.
LA GIRA SEGÚN KUTXI ROMERO
Respeto. Honestidad. Rock & Roll. Tres palabras mágicas, que diría
el Drogas. Desvirtuadas hasta el más vergonzoso límite. Vapuleadas,
humilladas, quemadas en la hoguera. Utilizadas como moneda de
cambio en el trueque infame por la adulación eterna, el cambio
de chaqueta y la palmada en la espalda. En este país de desmemoriados
y ávidos de pan duro es tarea harto difícil el conseguir que
se mire al rock & roll como lo que realmente es. La música de
tres generaciones que no saben de otra sopa que la del día a
día. La que no entiende de traición ni engaño. La que pide cuentas
sin importarle que las puertas estén herméticamente cerradas.
La que recuerda. La que sabe que las cosas no son solamente lo
que son, sino también lo que han sido. Rosendo, Barricada y Aurora
Beltrán, durante los próximos meses, nos lo van a recordar. Han
sido, son y nos han hecho ser lo que somos. Que jamás se nos
olvide que llenaron nuestros platos, limpiaron los caminos, nos
cerraron la mano en puño y, con más de cinco décadas de humo
de batallas en la entrepierna, nos demuestran con su sola presencia
que sí, que tal vez al rock se le aupó algunas veces para que
se diera con las vigas del techo y que también se le intentaron
bajar los pantalones para trabarlo, pero que todo eso sólo sirvió
para blindar su cabeza, para encallar la piel de la lengua. Medio
siglo de rock da para mucho o para nada, según se mire. Para
algunos tan solo es el recuerdo de una juventud perdida que no
supieron mimar. Muchos abandonaron el hogar sin volver la vista
atrás, otros quedaron en los recodos del camino, algunos escupieron
sobre sus pasos y tan solo algunos pocos seguimos mirando con
respeto a los ojos de los que nos amamantaron, acariciando las
manos que nos dieron de comer, tarareando para la memoria colectiva
las canciones que, mientras sigamos vivos, defenderemos como
nuestra verdadera nana, ésa que paradójicamente nos hizo insomnes.
Por eso Rosendo, Barricada y Aurora llevarán su casa, que es
la nuestra, por todo el país en los próximos meses. Nos van a
dar la oportunidad única de ejercer de hijos pródigos, de volver
a casa. Tenemos muchas cosas que contarnos en lo que sospecho
serán muchas noches sin dormir. Y la vida entera si hace falta.
Tres en uno / Cuatro horas de puro rock and roll para un concierto
que muchos ya han calificado de irrepetible
Incombustibles, inigualables
Homenajes a Chuck Berry, Bob Dylan o Sinead O'Connor; una cámara
de mano para retransmitir en directo lo que pasa sobre el escenario;
dos baterías tocando al unísono temas que han marcado la vida
de muchos y muchas. En resumen, los barricada de siempre... y
algo más
Pillamos a Barricada en su local de ensayo grabando la maqueta
de la primera canción que integrará su próximo disco (dedicada
a las trece rosas y que pone los pelos de punta). Y es que los
barri no descansan, mientras la gira Otra noche sin dormir está
casi en su máximo apogeo, ellos ya preparan su próxima aventura.
-Para empezar, vayamos al origen, ¿cómo empezó todo esto?
-Alfredo: Yo creo que se gestó cuando invitamos a Rosendo a tocar
con nosotros Agradecido en la Riviera de Madrid el pasado año.
Ahí se empezó a plantear la idea de hacer algo juntos. Posteriormente,
él cambió de oficina y se pasó a Get In (la misma de Barricada),
por lo que ya todo fue más fácil.
-¿Cómo se gestó el repertorio y se dio forma al proyecto?
-El Drogas: Primero se arranca sólo con las ganas, luego vas
puliendo los repertorios propios y, a la vez, viendo ya qué canciones
se podían hacer en común. Así, Rosendo nos pasó canciones suyas
para ver qué nos parecían y nosotros hicimos lo mismo. Con todo
este revoltijo llegamos a la Tótem, donde ya estuvimos una semana
ensayando la parte conjunta.
-¿Vosotros ya teníais en mente alguna canción en concreto de
Rosendo que os hacía especial ilusión tocar?
-Alfredo: Él propuso sus canciones y nosotros las nuestras, teniendo
en cuenta el orden y los principios de cada tema. Sí que hay
alguna otra canción que nos hubiera gustado tocar pero no ha
colado, aunque lo hemos intentado (risas)... y es que él tenía
muy claro lo que quería que tocáramos.
-Al margen de la parte musical, el espectáculo cuenta con un
guión propio y con un importante apoyo audiovisual, obra de Manolo
Gil. ¿Cómo trabajasteis este aspecto, novedoso para vosotros?
-El Drogas: Vimos que hacía falta una persona que unificara la
puesta en escena, porque si no cada grupo iba a hacer su parte
de manera individual. Todos coincidimos en que la persona fuera
Manolo Gil, al que le expusimos la idea de que queríamos que
el guión del concierto fuera como el repertorio de un solo grupo,
de manera que todo se unificara. No queríamos que el escenario
se rompiese y, además, pretendíamos que todo fuera in crescendo.
Él nos conoce a todos y eso facilitó las cosas, aunque también
se tuvo que comer la cabeza; y, por supuesto, todos nos pusimos
a su disposición a la hora de seguir la estructura que marcara.
-Alfredo: Por otra parte, nosotros se lo propusimos con el miedo
de saber si podría hacerlo, porque anda muy liado, y la sorpresa
fue cuando nos dijo que era algo que siempre había querido hacer
y que lo cogía con muchas ganas.
-El espectáculo llega a Pamplona muy rodado y por lo tanto hay
aspectos que ya se pueden comentar, como el hecho de que al final
del concierto las dos baterías suenen a la vez. ¿Cómo se ha sentido
Ibi haciendo este dueto?
-Ibi: Alguna vez ya lo había probado, pero en esta ocasión no
lo tuve muy claro hasta que ensayamos en la Tótem. Y todo resultó
fenomenal porque ambos baterías teníamos claro que no queríamos
hacer florituras sino algo sencillo, que diera forma a una base
rítmica potente para que tanto la gente abajo como nosotros sobre
el escenario disfrutáramos a tope. Ha sido más sencillo de lo
previsto.
-Juntar a músicos ya veteranos en un jumelage escénico, ¿cómo
ha resultado?
-El Boni: En este aspecto resultaron fundamentales los ensayos
en Tótem. Ellos funcionan a otro ritmo diferente porque tenemos
caracteres diferentes, lo normal, pero hemos sabido adaptarnos
a lo suyo y ellos a lo nuestro. Primando por encima de cualquier
cosa que es una historia muy especial para todos; y de hecho,
el resultado está siendo muy bueno para lo complicado que parecía.
-Todo este montaje finalizará en septiembre con un concierto
en Las Ventas en Madrid...
-El Drogas: Viendo el panorama esto está pensado para unas 3.000
o 4.000 personas. Lo de Las Ventas ha sido la tirada de moco,
aunque esperamos llenarla para acabar la gira.
-Alfredo: Además, será un concierto que grabaremos para su posterior
edición.
-Para acabar, el concierto tiene unos cuantos guiños musicales,
¿cómo surgieron?
-El Drogas: Hay varios guiños, sí... lo de Bob Dylan con los
carteles, lo de Bono con la cámara o lo de Sinead O'Connor con
la foto del Papa. Y ya en el último, hemos metido uno para Jimi
Hendrix, tocando el bajo por detrás, y otro para Chuck Berry
tocando a la pata coja. Digamos que, al principio, fue un poco
secreto para ver quién los encontraba... así que habrá que hacer
alguno más.
Al padre del 'invento' le queda mucha cuerda
Nadie duda a la hora de afirmar que Rosendo, junto a Leño, fue,
y es, la referencia sobre la que luego han caminado grupos como
los propios Barricada, Marea o Fito y Fitipaldis. En esta gira,
el de Carabanchel no duda al decir que se siente como pez en
el agua
Arropados por el calor de una agradable sobremesa, Rosendo Mercado
atendió a EL CAMALEÓN para mostrar su visión de lo que está siendo
la gira Otra noche sin dormir. Para comenzar, el de Carabanchel
remememoró cómo fue el bautizo, en Donosti. "Al subir al escenario,
aunque no quieras, siempre hay cosas que te hacen pensar... como
la incertidumbre de que había cosas con alfileres, o que yo todavía
me veía verde, sobre todo porque hacía años que no tocaba una
guitarra acústica. Pero al final salió muy bien, se llenó y todo
fue por el buen camino, algo que no pensábamos tras las pruebas
del día anterior".
Si algo tiene de especial esta serie de conciertos es el momento
en el que todos se unen sobre el escenario y comparten temas,
guitarras y voces. Para ejemplo, basta mencionar que Rosendo
se canta el Barrio conflictivo. "Éstos son los alicientes de
esta historia, porque juntos hemos tocado mil veces pero no a
este nivel. Todo se ha afrontado con incertidumbre pero, sobre
todo, con mucha ilusión. Yo quería cantarme algún tema de Barricada,
pero alguno de aquéllos en los que había sido partícipe, y fue
Barrio conflictivo. El problema se dio cuando me puse a mirarlo
en Madrid y me di cuenta de que no llegaba, ¡menuda putada! Así
que llegué a los ensayos pensando que no iba a poder, pero ¡coño!,
mal que bien ya ha salido. Además, a partir del concierto de
Donosti, como es lógico, todo ha ido mejorando".
El repertorio que se escuchará mañana en Pamplona apenas ha variado
desde el comienzo de la gira, "lo único que hemos hecho ha sido
incorporar el tema nuevo que se hizo El Drogas".
Por otra parte, hay que tener en cuenta que Rosendo no es sólo
un artista, ya que Mariano (batería) y Rafa (bajo) son partes
indisolubles de su propuesta. "Lo bueno es el buen ambiente que
se ha creado entre todos, de buen rollo... eso es lo más grande
porque además le llega a la gente, y lo disfruta porque ve que
es algo natural y sano. De hecho, mi concierto se me pasa volao.
El disfrute llega al final. No hay nada preparado y es muy divertido
porque lo mismo te pasa uno por delante y te pisa el cable que
de repente te aparece El Drogas con la cámara grabándote. Lo
bueno es que se sabe que vamos a tocar juntos pero no lo que
va a pasar. Para mí es una fiesta que, además, no se sabe si
se repetirá y la gente podrá decir: 'Yo estuve ahí'. Incluso
si se repite, no será igual". Puede que no se repita pero de
lo que sí hay muchas posibilidades es de que esta aventura continúe
el año que viene en Latinoamérica. "Eso es lo que ronda mi cabeza,
sobre todo porque me gustaría poder ir con este invento".
La chica fuerte de la gira
Aurora Beltrán no es de las que se arredran. Parecía temerario abrir un concierto tan eléctrico sólo con una guitarrá acústica, pero ha dejado claro que el volumen no es lo más importante
Aurora Beltrán, la chica fuerte que abre los conciertos (y que
también los cierra junto a todos los protagonistas) recuerda
la preparación de esta gira por los "ensayos a la navarra; es
decir, de 10 a 14 horas y 16.00 a 20.00 horas. Era algo que molaba
porque, además de encontrarnos con los curritos del polígono
que también iban a lo suyo, nos daba ese punto intensivo que
necesitábamos. Y digo que eran ensayos a la navarra porque en
Madrid no suelen ensayar de esta manera".
Una vez metida en harina, Aurora vive el concierto como si fuera
"una montaña rusa, sube y baja todo el rato, lo que hace que
el público nunca se aburra", además, cuando llega la parte final
y todos interpretan alguno de los éxitos de los extintos Tahúres
Aurora reconoce cierta emoción. "Ellos consiguen aportar un aire
muy especial a mis canciones. La gracia está en que el estilo
de cada uno es reconocible".
Aurora rememoraba en estas páginas hace unos meses el instante
en el que le propusieron pasar a formar parte de la gira Otra
noche sin dormir. "Recuerdo el momento cuando me llamó Iñigo
Argomániz (director de la oficina de management Get In) para
participar en la gira. Al principio me quedé flasheada pero también
halagada de que estos monstruos se acordaran de mí. La idea me
pareció genial tanto por el cariño como por la admiración que
tengo hacia ambos".
Desde el inicio quedó claro que la otrora líder de Tahúres debía
abrir el concierto, algo que ni le molesta ni le arredra. "En
esta gira voy sola y abro el concierto, aunque exactamente no
soy una telonera. Ojo, que no me importaría para nada serlo.
Simplemente se ha preparado de tal manera que yo abro con mi
acústica, canto unos temas y finalizo mi parte cantando con Rosendo;
luego hay una parte acústica y el gran final, al margen de los
conciertos propios de Rosendo y Barricada. Para mí es un reto
enorme, sobre todo por el público; pero yo siempre he tirado
de intensidad, los watios no son importantes. Además, me siento
halagada de poder enfrentarme a toda esa gente yo solita con
mi guitarra".
Aurora, que también se encuentra inmersa en la promoción y la
gira de su primer disco en solitario, Clases de baile, participará
al final en todos los conciertos concertados de Otra noche sin
dormir, algo que al principio no estaba confirmado; de hecho,
en algunas fechas se había hecho pública su ausencia.