pamplona. Asnabi (Asociación Navarra de Bibliotecarios-Nafarroako Liburizaienen Elkartea) anunció la pasada semana su intención de impulsar y organizar en Navarra unas Jornadas Nacionales en la primavera del 2007 sobre Ciudades Lectoras, un concepto que, según informan los promotores de la iniciativa, en países como Francia tiene bastante tradición pero que aquí es prácticamente inédito. El concepto de Ciudades Lectora se puede resumir como "aquellas ciudades en las que la lectura se vive como un compromiso colectivo asumido por todos los agentes con poder real o simbólico dentro de la comunidad".
Durante el próximo mes de Junio, Asnabi tiene previsto presentar el manifiesto que llevará por título Por la construcción de una Red de ciudades lectoras en Navarra. Además dará a conocer unaCarta de las ciudades lectoras y adelantará el programa de las Jornadas que la Asociación quiere llevar a cabo en la primavera del 2007 muy probablemente en el Auditorio de Barañáin.
Jesús Arana, coordinador de la revista TK , editada por la citada asociación, justificó la necesidad de estas jornadas por el hecho de que "una de las paradojas de nuestra sociedad de la imagen y de las tecnologías de la información es que cada vez es más imprescindible tener una buena competencia lectora: Internet y los teléfonos móviles lejos de acabar con la lectura nos está obligando a leer cada vez más, cada vez más rápidamente y cada vez mejor. Estamos rodeados de correos electrónicos, de chats, de blogs y de sms y para todo hay que leer bien y las personas con dificultades para leer lo tienen más difícil ahora que hace veinte años". Por ello considera que es un error de enfoque pensar que por la lectura sólo se debe trabajar desde la escuela y las bibliotecas. "Pensamos que es un objetivo en el que nos jugamos mucho y en el que deberían comprometerse todos los agentes sociales: las instituciones públicas en primer lugar pero también los medios de comunicación, los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones, etc".
Arana realizó estas declaraciones en la presentación del último número de la revista TK, dedicado al mundo editorial con especial atención a la editoriales navarras.
En ese mismo acto, Patxo Abárzuza, de la Asociación de Libreros, dijo que los profesionales que trabajan en el mundo del libro son tímidos a la hora de hacerse escuchar y denunció que algunas formas de hablar delatan cómo entienden la cultura algunas instituciones: "El Gobierno de Navarra habla de lo que 'gasta' en libros, se entiende la cultura como gasto, no como inversión. No se reconoce el valor añadido y cultural del libro".
El editor José Mari Esparza por su parte, se felicitó porque después de veinte años como editor, era la primera vez que veía sentados en una mesa a todos los profesionales del libro juntos. Y afirmó que aunque Navarra está a la cabeza del Estado en número de lectores, está muy por detrás de las potencialidades que tenemos. "Hay un vacío que es necesario llenar. Por parte del Gobierno de Navarra, se da una dejación absoluta en la distribución del libro. Hoy puede ser el primer paso para constituir la Mesa del Libro y constituirnos como un poder fáctico del libro".
Serafín Senosiáin, responsable de Laetoli, la más joven de las editoriales literarias navarras que está haciendo una apuesta decidida por publicar obras de calidad, afirmó que "el panorama del libro es desolador y es fundamental la relación y el apoyo de los distintos agentes: los bibliotecarios pueden hacer mucho por los editores (por divulgar obras buenas de autores navarros). Encuentro una necesidad de que se haga una cierta militancia por parte de las bibliotecas". En el mismo sentido se pronunció Pello Elzaburu, que acudió en representación de la ya veterana editorial Pamiela.
Por su parte, Asun Maestro, presidenta de Asnabi, mostró su preocupación por algunos datos. Por ejemplo el hecho de que solamente un 3,5 % de los lectores hayan accedido a la lectura del último libro que leyeron a través de una biblioteca pública. >a.E