Shanghai. Más de 250 españoles residentes en China celebraron los Sanfermines, entre la alegría y la nostalgia, con una fiesta en Shanghai organizada por la peña de navarros El Kiliki Mandarín, según explicó Álvaro Los Arcos, uno de los organizadores.
Al encuentro acudió gran parte de la comunidad española que trabaja en el este del gigante asiático, acompañada por amigos chinos y, como en las fiestas originales de Pamplona, extranjeros de otras nacionalidades, todos vestidos de blanco y con los tradicionales pañuelos y fajas de color rojo.
Muchos lucían camisetas de la peña, que se vendieron con fines benéficos, y que llevaban la enseña de El Kiliki Mandarín , un dibujo creado para ellos y cedido por el diseñador pamplonés Mikel Urmeneta, de Kukuxumuxu, en el que un chino con sombrero tradicional de campesino persigue a un par de sus famosos toros azules.
En la fiesta se cenó comida española, incluso hubo chistorra navarra, y se corearon canciones tradicionales de los Sanfermines, mientras se proyectaban en una pantalla escenas de encierros de años anteriores, o ben niu jie , como lo llaman en mandarín, que podría traducirse como festival de correr con los toros ".
"Es bonito pero triste, porque estamos lejos de casa. Pero es un motivo de alegría podernos juntar todos aquí y poder disfrutar de estos días de fiesta, que para nosotros son tan especiales", dijo José María Eguiza, un pamplonés que trabaja en Nantong (provincia de Jiangsu, al norte de Shanghai).
"Nostalgia siempre hay, pero qué le vamos a hacer, ¡alegría!", dice otro navarro expatriado en China, Alfonso García, que calificó de casi "surrealista" celebrar los Sanfermines, aunque sin toros, con una cena colectiva en el restaurante español La Verbena, en la orilla más futurista del transitado río Huangpu. Con todo, "es bonito, hace ilusión celebrarlo aunque sea en Shanghai", añadió.
Entre los asistentes hubo también algún pamplonica que pasaba por Shanghai dentro de sus vacaciones en China, como Adrián, que afirmó que celebrar las fiestas en Shanghai "es una experiencia inolvidable para mí".
"Soy devoto de San Fermín, y pensaba que este año por primera vez no lo celebraría, pero veo que cumplo un año más. Si ya lo he hecho aquí, un sitio más lejos no había, así que ahora, en cualquier lugar del mundo donde me toque, no me pienso perder los Sanfermines", dijo.
"Que se monte esta fiesta aquí en China es una experiencia muy curiosa", concluyó, "es la globalización, algo que sólo podía pasar en el siglo XXI".