dax (francia). El corredor cántabro Oscar Freire, del Rabobank, consiguió su segunda victoria en el Tour de Francia en la novena etapa disputada entre las localidades de Burdeos y Dax, de 169,5 kilómetros, última oportunidad de los velocistas antes de entrar en los Pirineos, en la que el ucraniano Sergey Honchar conservó el maillot amarillo.
Freire se mostró inmenso en un sprint largo, de casi 2 kilómetros, en el que llegaron lanzados todos los grandes especialistas. El triple campeón del mundo empezó a remontar desde la novena plaza a falta de 400 metros, se pegó a la rueda de Boonen, buscó hueco, fue tan hábil que lo encontró y metió la rueda en vencedor por delante de McEwen y el propio Boonen, con un tiempo de 3h.35.25, a una media de 47,210 kms/hora.
Estuvo enorme Freire. Listo como pocos, y potente en la hora de la verdad, en un alarde táctico y de fortaleza. Con apenas labor de equipo es capaz de encontrar petróleo en terrenos difíciles, por eso se apuntó la segunda etapa en la presente edición y la tercera de su palmarés. Una victoria que le permitirá al campeón cántabro, de 30 años de edad, afrontar con moral los Pirineos, y si sale de allí en condiciones optará a más días de gloria.
No tuvo el español conocimiento de lo que había conseguido hasta unos minutos después, ya que McEwen entró a milímetros. "¿Seguro que he ganado yo?, preguntaba Freire cuando le dieron la buena nueva. "Pues más no se puede pedir porque era una de las últimas oportunidades", añadió ya camino del podio.
El ucraniano Sergey Honchar (T-Mobile), el héroe de Rennes, entrará en los Pirineos con el maillot amarillo dispuesto a luchar en dos jornadas de montaña. El estadounidense Landis (Phonak) lo hará en la segunda plaza como principal candidato a un minuto y el australiano Michael Rogers (T-Mobile) tercero a 1.08. El primer español sigue siendo Carlos Sastre (CSC), decimosexto, a 2.27.
La etapa de las Landas tenía el guión marcado a fuego para una llegada al sprint , aunque la tradición dijera lo contrario, ya que de las tres veces que había llegado el Tour a Dax siempre ganó un corredor escapado.
primeros intentos Con la llanura por delante y un bochorno infernal, los corredores se adentraron en La Mancha francesa , zona donde la cota más alta no supera los 100 metros. Cualquier aventura podría costar muchos litros de sudor. Pero siempre hay voluntarios para buscar la gloria. El primero, en el km 8, fue el gigantesco debutante alemán Christian Knees, del Milram, con sus 1,94 metros al servicio de sus dotes de sprinter .
A Knees se le juntaron dos veteranos franceses, Stephan Augé (Cofidis) y Walter Beneteau (Bouygues). Ninguna inquietud en un pelotón que tenía claro que antes de la montaña los sprinters no iban a regalar etapas. El retraso del grupo marcaba 7.30 minutos en el km 39, momento en que los hombres del Credit Agricole de Hushovd, Quick Step del inédito Tom Boonen y el Davitamon decidieron poner un poco de orden.
La fuga se estabilizó e torno a los 5 minutos, pero en el sprint del km 128, en Saint Girons, a apenas 40 de meta, la renta estaba en 3.50, y un minuto menos a 25 de Dax. Knees, de 25 años, el más joven de los tres fugados trató de abrir camino en solitario, sin permiso de los dos corredores veteranos franceses que encima se enfadaron ante la osadía mostrada por el ciclista alemán. No se acobardó el pivot del pelotón y demarró a 15 kilómetros de meta, empecinado en marcharse en solitario. Otro ensayo estéril.
El interminable tren de corredores, cargado de intereses por llegar al sprint , se salió con la suya a 3,5 kilómetros de meta, cuando pasaron como un rayo a los tres animadores del día. El Liquigas tiró hasta reventar a todos sus componentes, el Davitamos trataba con Steegmans llevar a McEwen a la mejor posición de la carrera, y los Quick Step colocaron a tres hombres al frente.
freire rompe la tradición Parecía que iba a llegar el día de Boonen, aún inédito, pero en el desenfreno del sprint , a 80 por hora, surgió del laberinto la camiseta naranja de Oscar Freire, remontando palmo a palmo hasta conseguir la primera plaza. De ahí fue imposible echarlo. Ni McEwen, que ya es decir. El español rompió la tradición en Dax, a las puertas de los Pirineos.
El Tour entra en los Pirineos con la primera etapa de montaña, la décima, entre Cambo les Bains y Pau, de 190,5 kms, con dos dificultades destacadas: el Col du Soudet, de categoría especial, con un ascenso de 14,7 kms al 7,3% de pendiente media y el Col de Marie Blanque (primera categoría), con 9,3 kms al 7,7%, situado a 42 kilómetros de meta. Ha llegado el turno para los escaladores del Tour de Francia. >efe