Vitoria. La noche que ha programado para hoy el Festival de Jazz de Vitoria es de esas que, a priori, promete ser mágica. No en vano, sobre el escenario de Mendizorroza se va a juntar un grupo de músicos que ya tienen su nombre inscrito con letras mayúsculas en la historia del jazz. Un día para los aficionados al género pero también para todos aquellos que siempre miran con cierto recelo a esta música y es que resulta complicado unir tanta calidad en un único cartel.
La verdad es que apostar porque este día puede ser uno de los señalados con rojo en la memoria de este certamen es bastante fácil. De hecho, varios de los intérpretes que acuden a la cita gasteiztarra ya han dejado muchas gotas de su calidad en ocasiones anteriores en el polideportivo. Además, la jornada será especial puesto que se estrenará al completo la Suite Vitoria , compuesta por Wynton Marsalis en homenaje a la capital alavesa y de la que ya se pudieron escuchar cuatro movimientos en el 25 aniversario del Festival.
Y por si fuera poco, hay que reseñar que no sólo estarán en Mendizorroza buenos músicos a los que les suele gustar apuntarse a las jam session de la madrugada, sino también unas personas que han hecho gala siempre de un trato exquisito con los espectadores y seguidores del certamen.
Para abrir boca, la doble sesión la abrirá un trío indescriptible que tiene todo lo bueno de la veteranía y todo lo interesante de los nuevos exponentes de género. Ron Carter (contrabajo), Mulgrew Miller y Russell Malone (guitarra) conforman un grupo que promete grandes momentos.
Carter, que no hace mucho cumplió 69 años, sigue paseando su enorme figura por medio mundo demostrando que está en un estado de forma magnífico. Su éxito y popularidad le llegó cuando formó parte entre 1963 y 1968 del quinteto de Miles Davis, formando la sección rítmica junto al pianista, Herbie Hancock, y el batería, Tony Williams. Casi nada. Después entró en otra banda mítica, VSOP, y tocó con otro gran nombre que también estará este año en Vitoria, Sonny Rollins. Es decir, una carrera impresionante que sigue manteniendo viva.
Unos quince años más joven que él es Miller, pianista de inconfundible presencia. Su trabajo como músico de jazz se inició en la orquesta del hijo de Duke Ellington, Mercer, y se consolidó con la cantante Betty Carter, con el trompetista Woody Shaw, con los Jazz Messengers, de Art Blakey, y con los conjuntos de Tony Williams. Sus duelos interpretativos con Kenny Barron, que también pasará por Gasteiz mañana, han sido aplaudidos en todo el mundo.
El más joven de este trío es Malone, un guitarrista que las dos veces que ha actuado en Vitoria ha levantado al público. No es de extrañar porque es todo un virtuoso que, sin embargo, nunca ha pretendido destacar demasiado en solitario. Eso le ha llevado a estar acompañado siempre por grandes músicos.
Cierre de altura Pero si el inicio promete, qué se puede decir de la segunda parte de la noche en Mendizorroza. Tal vez el mejor músico de jazz de las últimas décadas junto a la mejor orquesta del momento, es decir, Wynton Marsalis y la Lincoln Center Jazz Orchestra.
Un concierto que, repitiendo lo ya vivido hace cinco ediciones, servirá para que el público pueda conocer la suite compuesta por el trompetista de Nueva Orleans en homenaje a Vitoria. En el 25 aniversario del certamen gasteiztarra, el público pudo conocer los cuatro primeros movimientos de esta pieza. Ya entonces Marsalis prometió volver cuando la obra estuviera acaba de forma definitiva para presentarla ante los espectadores vitorianos. Y hoy se hará realidad este hecho.
Además, el músico ha anunciado que piensa interpretar la Suite Vitoria en todos los conciertos que ofrezca a partir de ahora.
Junto a él, en el escenario del polideportivo, se encontrarán los 13 componentes de la Lincoln, agrupación que tanto desde un punto de vista musical como educativo es toda una referencia.
Ahora bien, tampoco hay que olvidar la tradición de este Festival, esa que dice que algunas de las actuaciones más esperadas por los aficionados no terminan de convencer. Es de esperar que hoy pase todo lo contrario.