cine y política casi siempre han ido de la mano. El senador Joseph R. McCarthy abrió la veda con su inquisitoria Caza de Brujas , uno de los fenómenos más oscuros de los Estados Unidos contra el comunismo, que también afectó al mundo de Hollywood. Ya por entonces, actores como Humprhey Bogart y Lauren Bacall se pusieron en pie de guerra contra esta práctica, involucrándose en la convulsa política de su país.
Este compromiso político ha tenido su continuación en nuestros días, aunque por cuestiones bien distintas. En este caso, el detonante de muchas de las protestas de algunos actores hollywoodienses ha sido la guerra de Irak. Susan Sarandon, Tim Robbins o Ethan Hawke encabezaron en 2003 diversas protestas contra la intervención estadounidense en este país, junto con actores como Uma Thurman, Kim Basinger, Samuel L. Jackson, Jessica Lange, Alec Baldwin, Barbra Streisand o Harry Belafonte.
Entonces, la maquinaria de la Casa Blanca y sus medios de comunicación afines tildaron a estos artistas de antipatriotas, acusación que se encargaron de refutar.
En una carta enviada a su presidente, George W. Bush, algunos actores de Hollywood escribían: "Somos estadounidenses patriotas que compartimos la idea de que a Sadam Hussein no se le puede permitir poseer armas de destrucción masiva. Apoyamos rigurosas inspecciones de las Naciones Unidas para asegurar un efectivo desarme. Sin embargo, creemos que una invasión militar preventiva a Irak perjudicará los intereses de los Estados Unidos. Tal guerra aumentará el sufrimiento humano, la animosidad en contra de nuestro país y la posibilidad de más ataques terroristas, dañará la economía y nuestra posición moral en el mundo. Nos hará menos, no más seguros".
susan y tim, los líderes Una de las parejas que más ha denunciado las barbaridades de la guerra de Irak en público ha sido la formada por Susan Sarandon y Tim Robbins.
Sin embargo, este compromiso en favor de la paz les ha puesto en el punto de mira de algunos sectores de la industria cinematográfica e, incluso, propició una serie de amenazas no sólo contra ellos, sino contra su familia. Según desveló la protagonista de Pena de muerte o Thelma y Louise , la llegaron a calificar como la "amante de Osama Bin Laden" (el líder de la red Al Qaeda) por su rechazo a la guerra de Irak. "Los periódicos atacaron a mis hijos", denunció hace unos meses.
Precisamente, su compañero de reparto en la película contra la pena capital, Sean Penn, lideró una campaña contra la intervención en Irak. Incluso, como anécdota, Penn llegó a pagar 56.000 dólares por una de las páginas del diario Washington Post para introducir un anuncio contra el conflicto bélico en Irak.
Finalmente, este mismo año, el actor George Clooney, reticente a posicionarse en público sobre política, saltó a la palestra para criticar la aquiescencia de los demócratas con respecto a Irak y denunciar una guerra que, según dijo, sólo está generando sufrimiento.
Sin embargo, otras estrellas como Tom Cruise o Britney Spears han mostrado en público todo su apoyo a George Bush. En este sentido, la princesa del pop declaró en una entrevista: "Creo que deberíamos confiar en nuestro presidente en cada decisión que tome y deberíamos apoyarlo". Por su parte, el protagonista de Misión Imposible , afirmaba: "Personalmente, no tengo toda la información que el presidente Bush tiene, pero sí creo que Sadam Hussein ha cometido muchos crímenes contra la humanidad y contra su propio pueblo".
artistas y políticos La historia ha demostrado que, por regla general, los actores se han posicionado del lado demócrata. Sin embargo, otros ejemplos como el de Arnold Schwarzenegger o Clint Eastwood demuestran también que el bando republicano está presente en Hollywood.
El caso más reciente y notorio es el de Arnold Schwarzenegger, actual gobernador de California, y ferviente seguidor de George W. Bush y su partido. El actor austríaco nacionalizado estadounidense lidera los designios de este Estado norteamericano desde 2004 y uno de los puntos negros de su mandato está siendo su defensa a ultranza de la pena de muerte, que le ha llevado a firmar varias condenas o, simplemente, no oponerse a ellas.
Por su parte, el aclamado cineasta estadounidense Clint Eastwood llegó a ser alcalde republicano de la localidad californiana de Carmel de los 1986 a 1988.