UE este artículo editorial tenga que salir a defender el nombre, la honestidad y la impecable trayectoria profesional del director de DIARIO DE NOTICIAS ante un atropello judicial como el que ha sido víctima refleja la kafkiana situación que envuelve la detención del sangüesino Pablo Muñoz . Y más disparatada resulta aún su vinculación con una red de extorsión por parte de un recién reincorporado juez Garzón, una primera actuación relevante que no deja mucho espacio para la esperanza. Y la desesperanza y la indignación son mayores cuando se hace una lectura de los últimos acontecimientos que han dado pie a esta detención.
Tras la última operación dirigida por el juez Grande-Marlaska contra la supuesta red de extorsión de ETA el pasado 20 de junio, la declaración de uno de los doce detenidos que menciona confusa y falsamente a Pablo Muñoz y su posterior filtración interesada a determinados medios de comunicación, llevó al director editorial de DIARIO DE NOTICIAS a un pronunciamiento público en el que se vio obligado a sostener la obviedad de que "jamás he participado en ninguna intermediación por la extorsión de empresario alguno y considero inmoral e injustificable negociar, facilitar o amparar el pago de cantidad alguna a ninguna organización terrorista", al tiempo que se ponía a disposición de la autoridad "que me requiera para defenderme de las acciones que el declarante me imputa". Pero una vez que el sumario pasa a manos del juez Garzón, en lugar de recibir una citación judicial para ir a declarar -como exigiría un procedimiento procesal con garantías-, la Policía Judicial irrumpe en la mañana de ayer en el domicilio de Pablo Muñoz, procede a su detención e inmediata incomunicación y registra su casa y su despacho de director en las instalaciones de DIARIO DE NOTICIAS en Huarte.
Toda una actuación efectista, muy en la línea de lo acostumbrado desde la Audiencia Nacional. El director de este periódico era tratado como un delincuente, incomunicado en un calabozo esperando pasar a declarar -a lo que él mismo se mostró dispuesto hace apenas tres días- y privado de presunción de inocencia. Una presunción que también brilló por su ausencia en las numerosas informaciones que salieron ayer en los medios de comunicación, como si el periodismo se hubiera convertido en rehén de los intereses políticos -sí, políticos- que están detrás de esta detención y de otras muchas que han llevado al descrédito absoluto al sistema judicial.