"E N peores garitas hemos hecho guardia", suele responder Pablo Muñoz cuando su interlocutor plantea dificultades para resolver situaciones o muestra su pesimismo a la hora de alcanzar determinados objetivos. Sin embargo, a pesar de las garitas por las que ha pasado a lo largo de toda su dilatada vida profesional nadie hubiera imaginado que la última guardia le hubiera tocado en la Audiencia Nacional y que el furriel fuera nada más ni nada menos que el lustroso juez Garzón.
Esa entereza y tranquilidad con la que ayer le veíamos salir de su casa y de la sede del periódicio en Iruña, tras el registro de la Policía, denota la experiencia de un periodista curtido en superar situaciones tan o más dramáticas como las que ayer protagonizó.
Se da la paradoja de que la misma persona que hace más de año y medio apareció en el boletín Zutabe de ETA por haber publicado una información sobre la contestación de un grupo de presos encabezado por Pakito a la entonces dirección de ETA y fue objeto de una campaña despiadada por parte de la izquierda abertzale, es detenida por un juez preclaro sin más prueba que la declaración de uno de los procesados.
La misma Administración del Estado que entonces le ofreció protección es la que ahora lo ha detenido cuando iba a cumplir precisamente con su trabajo de periodista.
También hay que reconocer la con tribución que Pablo Muñoz ha hecho a la paz en este país a través de las gestiones que con carácter altruista y generoso, cada vez que se le ha pedido por diversos sectores políticos y sociales.
Conociéndo la socarronería y la ironía que usa Pablo Muñoz, esta detención quedará resgistrada en su historia personal como una anécdota por haber sido uno de los detenidos por ese Garzón que algunos decían que venía cambiado gracias a los aires de Nueva York.
La dilatada trayectoría profesional de Pablo Muñoz comenzó en el diario Egin , donde, a pesar de haber estudiado Periodismo en la Universidad de Brujas, en cuya ciudad vivió exiliado, comenzó a trabajar como corrector.
Poco tiempo después llegó a ser jefe de Cierre del diario, curiosamente cerrado por Garzón hace ocho años. Posteriormente, accedió a la dirección del rotativo, dándole un giro aperturista y plural con presencia en todas las comarcas de Euskal Herria, donde implantó ediciones, lo que le sirvió para alcanzar los más altos niveles de ventas y difusión que jamás ha tenido este periódico.
Pero a pesar de estos buenos resultados, las disputas internas que en aquel tiempo se registraban en el seno de la izquierda abertzale alcanzó también al periódico y fue cesado por no contar con la confianza de sus propietarios. La respuesta fue ser relegado a la sección de Cierre, donde permaneció por muy poco tiempo
Esa experiencia, a la que hay que añadir su faceta como columnista en el Diario Vasco , es la que con el tiempo Pablo Muñoz ha sabido implementar en DIARIO DE NOTICIAS DE NAVARRA a cuya dirección accedió en 1998 y que le ha situado en una referencia fundamental para conocer la realidad del territorio foral.
No contento con los magníficos resultados obtenidos con este rotativo, que ha sido el único de toda la prensa estatal que ha tenido un crecimiento continuado, mientras los demás decendían sus ventas, Pablo Muñoz ha sido uno de los impulsores del proyecto de crear un nuevo grupo editorial en Euskadi y ofrecer una información más conectada con la sociedad vasca.
Esa querencia por el olor a tinta de periódico de Pablo Muñoz es lo que ha hecho que NOTICIAS DE GIPUZKOA sea hoy una realidad palpable e ilusionante y que DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, sea ya un proyecto consolidado.
> carlos etxeberri