pamplona. El Struendo Txiki convocó ayer a todos los niños y jóvenes de Pamplona a pasar un día diferente y hacer ruido por las calles de la ciudad. Tras la interpretación del Agur Jaunak dio comienzo el recorrido de los más pequeños.
Todos los allí presentes con diferentes instrumentos y elementos de sonido empezaron a andar desde la antigua Casa Marcelino, en la trasera del Ayuntamiento. Para después pasar a la calle Zapatería, San Nicolás, la Plaza del Castillo, Carlos III, calle Espoz y Mina, Estafeta, y la plaza Consistorial, para terminar en el Pocico de San Cernin, frente a la Iglesia de San Saturnino.
Una vez allí se volvió a interpretar el Agur Jaunak como despedida del Struendo. Un total de tres horas de recorrido en el que bombos, tambores, txistus y mucha algarabía de niños y no tan niños, que se apuntaron a la celebración de este acto desordenado y extra oficial, hicieron las delicias de los sonidos de las calles del Casco Antiguo pamplonés.
Cuatro años de tradición para el acto txiki, que tuvo lugar desde las 11.59 de ayer para abrir el apetito de los más pequeños de Pamplona. Una historia que nació en plan desenfadado y se ha convertido casi en un acto tradicional. El objetivo es que no exista una hora fija, que la improvisación y la espontaneidad de los allí congregados haga fluir el ruido de cientos de instrumentos al mismo tiempo. >r.s.