pamplona. La variada gastronomía es uno de los grandes placeres que nos regalan estas fiestas, y la merienda de los toros es uno de sus mejores exponentes. Para darlo todo hay que alimentarse bien, y mozos y mozas dedican un gran esfuerzo en demostrar sus artes culinarias para el tendido, aunque esto obligue, en muchas ocasiones, a recurrir a algún que otro familiar que colabore para que la comida esté a punto para las 6 de la tarde.
Y es que el tendido es lo más parecido a un peculiar surtido self service del que nadie queda excluido, y cuya preparación y degustación es uno de los ritos populares más apreciados de los Sanfermines. Además, aunque las condiciones para disfrutar la comida no sean las más propicias, los platos que se observan en el tendido no tienen nada que envidiar a la carta de cualquier restaurante.
El menú es de lo más variopinto. Hay de todo y en abundancia. Desde el clásico bocata de lomo con queso y pimientos -menú sanferminero por excelencia, nunca falla- hasta platos más elaborados como el estofado o los caracoles. Y como es típico que cada día sea una o dos personas de la cuadrilla los chefs de turno, todos se esmeran en cumplir dignamente con su cometido, aunque eso suponga tener a algún familiar atado a la cocina durante toda la mañana.
Aspirar al imposible de salir por la noche y agasajar a los amigos después suele ser algo que se salda con el trabajo de un tercero. Alguno, bien previsor, como el joven Iván Vergara, aseguraba haber comprado "dos kilos y medio de vaca" días antes de las fiestas. Mientras, otro joven celebraba las ventajas de vivir en la vivienda paterna, y reconocía que "la merienda me la hace mi madre".
el menú
Amplio y variado
La dieta elegida por los mozos es amplia y variada, y cambia diariamente para no aburrir. Alberto Domínguez esperaba en las cercanías de la plaza con su cuadrilla. Para llenarse el estómago tras el tercer toro, "macarrones, carne picada y chorizo". El menú del día 11 ya estaba también decidido: "cangrejos". Aunque parezca mentira, entre las meriendas escogidas por los pamploneses encontramos platos de lo más elaborados. Tortilla de patata y ensalada de pasta era la carta de la tarde de una cuadrilla de chicas que recriminaban a una amiga "haber olvidado el lomo". Para el día siguiente, mejillones, uno de los manjares favoritos del tendido. Pero no el único. Otras especialidades culinarias, como los langostinos, también tienen su tirón entre los mozos, e incluso hay quien afirma haber degustado unas ancas de rana con caracoles como "comida más extraña" que ha probado en el tendido.
Aunque suene a obviedad, el toro no puede faltar a la cita. Platos rebosantes de estofado se reparten entre el tendido cuando llega la hora de mover el bigote . Caracoles, relleno, embutidos... Y las clásicas y socorridas magras con tomate; un menú del que no se puede prescindir en unas fechas clave para los amantes de la gastronomía. Por todo esto, es aconsejable ir a la plaza con un pantalón amplio, no vaya ser que después de la gran comilona haya una desagradable sorpresa.
Además de los platos fuertes, otros complementos dan consistencia a la tarde, y sirven para picar antes de la merienda. De este modo, patatas fritas, aceitunas y productos similares pasan de mano en mano acompañando al resto de alimentos.
transporte
Cubos, bolsas y 'tuperwares'
Conforme se acerca la hora del comienzo de la corrida, las bolsas del supermercado, los cubos y los tuperware comienzan a ser más visibles entre los mozos que esperan. La jornada es larga y hay que tomar fuerzas. Muchas cuadrillas avanzan con paso decidido mientras se ven obligados a transportar el avituallamiento entre varios debido a su peso. Otros, más espabilados, se han hecho con un carro de la compra que han llenado hasta arriba. Entre ellos, quienes esperan a que llegue algún despistado al que se le ha pasado la hora, y que, de ser el chef de turno encargado de la merienda, provoca cierta intranquilidad en el resto del grupo.
Para ir a los toros hay que estar bien preparado, y en esto entran todo tipo de detalles; desde el transporte y conservación de la merienda, hasta aquellos elementos tan imprescindibles como el gorro o la mandarra. Y aquí, como en los platos, la variedad manda.
El transporte, por ejemplo, es también algo heterogéneo. Los que no se han preocupado hasta el último momento, o se les han pegado las sábanas y se ven obligados a recurrir al socorrido bocata, se tienen que conformar con las bolsas del súper, muy incómodas por su tendencia a romperse ante el exceso de peso. Otros, mejor preparados, conservan mejor la comida dentro de la gran variedad de tuperwares que se ven por el tendido. Y a su lado, los cubos, inseparables compañeros, que si importante es la comida, no lo es menos una bebida con que refrescarse, sobre todo con los calores reinantes en la plaza en las últimas jornadas. Otros enseres imprescindibles: platos y cubiertos de plástico, gorro, toalla y mandarra con la que cubrirse de las ocasionales batallas de comida.
la bebida
El otro protagonista
La bebida es el otro protagonista. Los cubos, de todos los tamaños y colores, contienen cantidades ingentes de todo tipo de bebidas alcohólicas que ayudan a pasar la copiosa comida. La sangría predomina, pero en esto, como en la merienda, hay para todos los gustos.
Aunque los cubos son el contintente más utilizado en el tendido, el ingenio de cada uno se pone a prueba para meter la mayor cantidad de líquido y transportarla de la forma más cómoda posible. De este modo, de las tradicionales y siempre eficaces botellas de mezclas se pasa a elementos más sofisticados, como algún barril metálico que, en vez de cerveza había sido rellenado íntegramente a base de gin-kas y cuyos dueños transportaban en un carrito.
Las pequeñas neveras también son de gran utilidad en el tendido, ya que, además de mantener fresca la bebida, son utilizadas por los mozos a modo de improvisada mesita, que aquí se aprovecha todo.
Aunque generalmente no hay estómago que abarque todo esto, cualquiera al que le preguntes antes de los toros qué hará con la comida de sobra asegurará que "no sobra nada". Y es que siempre se podrá compartir un poco con el vecino de tendido, que la compañía y el ambiente es también un elemento crucial en la plaza de Pamplona.