san sebastián. Bob Dylan se convirtió en la pasada noche del martes en San Sebastián en el emblema de la paz, el símbolo de un tiempo de esperanza para el País Vasco, lo que contribuyó a dar a la actuación del cantante en la playa de la Zurriola un significado distinto, aunque él mantuviese la misma puesta en escena que la del resto de conciertos de su gira. En cuanto a la asistencia, según cifras ofrecidas ayer por la organización, asistieron a la cita más de 83.000 personas.
Sólo hubo música, ningún mensaje ni consigna política en este concierto, únicamente una paloma de la paz dibujada por los fuegos artificiales que cerraron la actuación de Dylan, en ese momento ya a bordo del autobús que lo esperaba tras el escenario, con el que se trasladó desde la capital guipuzcoana hasta la ciudad francesa de Perpignan.
Mikel Laboa, una figura carismática entre los cantautores vascos, abrió el Concierto por la Paz, que tras Dylan y el DJ Javi P3z cerrara ya pasada la medianoche el grupo catalán Macaco. Maggie's farm, Times they are a-changin y Down the cove fueron los temas con los que el cantante estadounidense comenzó su actuación, colocado en un segundo plano, de pie ante el teclado, y ataviado con el traje y sombreros negros que ha vestido en los cuatro conciertos ofrecidos en España. Situado tras uno de los guitarristas, no cambió su posición, sólo unos paseos al fondo del escenario entre canción y canción y ningún gesto hacia el público, a excepción del saludo final de todo el grupo y de las palabras que pronunció antes de los bises para presentar a sus músicos. Sí hubo, al menos, una concesión a los organizadores del Concierto por la Paz, a los que permitió difundir imágenes por las dos pantallas instaladas en los laterales del escenario, a lo que se había negado inicialmente.
Ya había empezado a anochecer cuando se oyeron los primeros acordes de una casi irreconocible Mr. Tambourine man , a la que siguieron I'll be your baby tonight, Tweedle doe and tweedle dum, Don't think twice, it's all rigth y Summer days .
Antes, las miles de personas que prácticamente llenaban la playa y las que se encontraban en las gradas junto al Kursaal, pudieron escuchar otros temas, como To Ramona o It's all rigth, Ma . Doce canciones en total que precedieron a Like a rolling stone y All along the watchtower , los dos bises que está repitiendo en la gira, y ninguna de ellas fue Masters of war , una de las que le hubiera gustado a la organización, la cual mostró varias veces en las pantallas gigantes, entre la actuación de Laboa y la de Dylan, una estrofa de Talkin'world war III blues , que el músico de Minnesota compuso en 1963 y que el martes no sonó en la Zurriola. "La mitad de la gente puede tener parte de razón todo el tiempo. Algunas personas pueden tener toda la razón algún tiempo, pero todo el mundo no puede tener toda la razón todo el tiempo. Creo que eso lo dijo Abraham Lincoln. Te dejaré estar en mis sueños si yo puedo estar en los tuyos. Esto lo he dicho yo", dice la canción de Dylan, que los organizadores del Concierto por la Paz han decidido dar vigencia en los nuevos tiempos que corren para Euskadi.
Por su parte, Laboa, que ha cumplido ya 72 años, interpretó seis canciones, entre ellas, algunas de su nuevo disco, pero sin olvidar temas ya clásicos, como Ihesa zilegi balitz y Txoria txori .
El escritor Bernardo Atxaga, el pintor José Luis Zumeta o cantantes como Loquillo o Enrique Bunbury acudieron a la cita en la playa donostiarra, en la que se vio también a representantes políticos, entre ellos, los socialistas Jesús Eguiguren y Gemma Zabaleta, e Iñaki Galdós, de EA, además del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, y el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma. Mientras sonaba la última parte de la Música del Agua de Haendel, con la que se acompañaron los fuegos artificiales que sucedieron a Dylan, los mayores se iban retirando, mientras la playa quedaba en manos de los más jóvenes. >d.n./efe