Vitoria. Puede parecer que Sergio Mendes y Kenny Barron no tienen nada que ver, a no ser su pertenencia al mismo sello discográfico y que ambos tocan el piano. Pero, en realidad, ambos comparten dos características fundamentales. La primera es que ya no tienen nada que demostrar en el mundo de la música. Ya lo han hecho casi todo. La segunda, que no han querido anclarse en un pasado glorioso para vivir de las rentas.
Claro que hay una tercera cuestión que también les une. Ambos protagonizarán hoy la doble sesión de Mendizorroza del Festival de Jazz de Vitoria. Una noche que promete para empezar un jazz cuidado, preciso y de calidad, para después pasar a una fusión extraña pero muy productiva entre la bossa nova y el hip hop.
Con estos ingredientes, no cabe duda de que el espectador que acuda al polideportivo podrá disfrutar, cuando menos, de una gran variedad de estilos y momentos.
Estilo Escuchar a Kenny Barron siempre es un placer. Domina como pocos el piano y el jazz ha sido su compañero desde que casi no levantaba palmo y medio del suelo. A sus 63 años, varios Grammys, discos imprescindibles y una larga lista de buenas colaboraciones, el intérprete parece vivir una segunda juventud. Tanto en el papel de líder de diferentes formaciones como de acompañante de grandes figuras, el intérprete se ha paseado por las últimas cuatro décadas como pez en el agua entre otras cosas porque tiene un dominio de los fundamentos del género al alcance de muy pocos. Se le ha criticado, no sin cierta razón, que carece de un sonido propio pero esto siempre lo ha compensado con una solidez y una capacidad de acoplamiento que es envidiada por muchos de sus compañeros.
Perteneciente a una generación irrepetible, Barron tiene lo más importante para ser un buen músico: aunque lleva muchos años sobre los escenarios, se lo sigue pasando en grande. Y eso es fundamental en un género en el que no es nada fácil mantenerse entre la élite.
Sutileza y elegancia son las dos bases sobre las que se mueven las teclas de su piano y con ellas ha tocado junto a Roy Haynes, Dizzy Gillespie, Stan Getz, Ron Cartet y así una larga lista.
Eso sí, de un tiempo a esta parte, el músico de Philadelphia está encaminando su carrera por la senda de los tríos, formato en el que acude a la capital alavesa. El batería Victor Lewis, al que el público de Mendizorroza debería seguir con mucha atención, se ha convertido ya en un compañero fiel de Barron.
El tercer vértice lo completará esta noche Kiyoshi Kitagawa, un contrabajista japonés que, a buen seguro, sorprenderá a los espectadores por su dominio de la técnica y por la vena latina que, aunque parezca mentira, le suele salir de vez en cuando. Eso sin contar que tiene una presencia en el escenario que llama la atención.
No sólo remezclas De la elegancia de Barron, los asistentes a Mendizorroza pasarán a la potente mezcla de bossa, hip hop, electrónica y jazz que ha conseguido Sergio Mendes en su último disco, Timeless .
La duda de esta actuación es si el pianista de Niteroi conseguirá llevar al directo todo lo que esconde este recopilatorio de grandes éxitos pasados por el filtro de Will.i.am, líder de The Black Eyed Peas. A falta de contar con la presencia del cantante y productor, Mendes acude a la capital alavesa con una amplia formación repleta de cantantes y raperos.
Con más de 35 discos publicados, el pianista llevaba más de ocho años sin grabar porque, según él mismo ha explicado, "necesitaba un descanso y en realidad no tenía ninguna motivación".
Hace un par de años le llamaron de una discográfica para comentarle que Will.i.am quería conocerle y, como le "gusta investigar y abrir horizontes", quedó con el rapero. Will le "sorprendió" con una colección de discos en vinilo del brasileño y se manifestó como un auténtico fan desde los 16 años. La primera colaboración fue inmediata y ahí llegó el álbum.
Para Mendes, Timeless es "un regreso al futuro y una mezcla entre el mundo melódico de la bossa nova y los ritmos bailables del hip hop. No se parecen en nada, realmente, tan sólo en que ambos vienen de la calle y que en sus bases está África". No le falta razón al pianista puesto que el disco no es una mera remezcla de viejos temas, sino toda una nueva visión y ejecución de los mismos.