HAY personas que son fundamentales en la vida de cada ser humano. No hace falta ser una estrella de éstas que viajan con su entrenador personal. Yo no viajo con él, pero cambio impresiones con mi entrenador, Tinín , sobre mis abdominales, que es un asunto que ahora mismo me tiene muy pendiente. Y comento con mi ex monitora, Elena Bargadá , las últimas andanzas de Pilates y su método, un tipo que aún no conozco, aunque le sigo la pista. Pero vamos, fundamental puede ser en un momento dado el revisor de la caldera. La mía lleva varios meses perdiendo agua de forma intermitente y yo duermo con el teléfono del técnico en la mesilla desde que me dijo que la observara. Lo que pasa es que mi caldera es muy suya y no hemos conseguido averiguar a cuento de qué vienen sus fugas. Ella lanza un chorrillo de agua de vez en cuando así, como en tono amenazante, sin ir a más. Yo ahí tengo el tuper instalado permanentemente para recoger sus pérdidas, mientras sigo en ascuas esperando en qué momento decidirá dejarme sin agua caliente.
Fundamental puede ser para uno su fisioterapeuta, su esteticista o su peluquero. Ya saben aquello de Ruper, te necesito . En mi caso sería Rubén, te necesito , que es el nombre de mi informático, y en mi vida es fundamental. Me he acordado de él porque acabo de oír en la radio que una pareja rumana ha puesto Yahoo a su hijo porque se conocieron gracias a este servidor. No creo haber llegado a ese grado de delirio, pero no respondo de qué sería capaz en un momento de crisis. En la última falló el cebador de la pantalla, dejó de llegarle corriente y por ende, de llegar sangre a mis venas. Ver de nuevo mi texto perdido y hallado en el templo de Infotec fue una experiencia casi religiosa. Ahora mismo lo pienso y casi me emociono, fíjense, así que entiendo lo del pequeño Yahoo. Ya me ha dado la cariñada, mira. Acabo de decidir que a esto mío lo voy a llamar Rubén.
por elvira obanos