beirut. La captura ayer de dos soldados israelíes, y la muerte de otros siete, por parte del grupo chií libanés Hizbulá fue considerado una "declaración de guerra" por Israel, que prepara una gran ofensiva sobre el Líbano, a cuyo Gobierno responsabiliza de esa acción.
Hizbulá es una influyente formación libanesa radical chií, que cuenta con un brazo político y otro armado, y uno de cuyos miembros ocupa en el Gobierno libanés la cartera de Recursos Hidroeléctricos.
La captura de los soldados fue considerado por el grupo chií como una opción para negociar la liberación de presos "libaneses, árabes y musulmanes en Israel", y en concreto para "llamar la atención sobre el sufrimiento de los 10.000 presos palestinos en Israel y sus familias", según su secretario general, Hasan Nasralá.
Para solucionar el apresamiento en el Líbano de los dos soldados, cuya situación se desconoce, Hizbulá emplazó a Israel a entablar una "negociación indirecta".
Sin embargo, el Ejército israelí anunció que se prepara para lanzar una operación masiva "en las profundidades del territorio libanés", según el comandante en jefe de la Comandancia Norte, el general Udi Adam.
Israel consideró al Gobierno del Líbano "responsable de la agresión sin provocación previa" del ataque perpetrado contra una patrulla israelí en la zona fronteriza, y de dar amparo a organizaciones terroristas como Hizbulá.
El Gobierno libanés rechazó tener "responsabilidad" alguna en un secuestro que desconocía y se desmarcó de la operación de la milicia chií Hizbolá en su territorio.
la firmeza de jerusalén La crítica situación hizo que miles de israelíes que estaban de vacaciones en el norte de Israel, uno de los lugares preferidos de descanso en la época estival, comenzaran a abandonar la zona por temor a un incremento de la escalada militar, tras los combates que allí se desarrollan.
Tras confirmarse el secuestro, las primeras fuerzas de tierra israelíes entraron en territorio de Líbano para buscar a los dos soldados secuestrados, según la radio del Ejército israelí, que empezó a disparar contra puentes en el sur de Líbano y otras infraestructuras civiles. Al menos, se ha constatado la muerte de dos civiles.
Además, los cazabombarderos israelíes sobrevolaron la capital, Beirut y, según informaron fuentes militares, bombardearon posiciones de Hizbulá al sur de la ciudad de Sidón.
Dada la gravedad de los hechos, Olmert convocó al gabinete de emergencia y llamó a los reservistas. El jefe de las Fuerzas Armadas de Israel, general de Aviación Dan Halutz, señaló que si los soldados no son liberados, "haremos que Líbano regrese a unos 20 años atrás", en referencia a que acabarán con las infraestructuras que erigió el ex presidente libanés Rafik Hariri tras la guerra civil libanesa. La última vez que Israel se adentró en territorio libanés, permaneció en él durante 20 años. >agencias