nueva delhi. La Policía india investiga la autoría de la cadena de explosiones en siete trenes de Bombay que ayer causaron más de 200 muertos. Mientras, las sospechas recaen sobre un grupo terrorista islámico que opera en la Cachemira paquistaní.
El Gobierno indio aseguró ayer tener "pistas" sobre la autoría de los atentados en la capital económica de la India, los más graves ocurridos en este país en una década, pero de momento no ha señalado a ningún grupo concreto ni ha arrestado a sospechosos.
Aunque ninguna organización se ha atribuido la masacre, fuentes policiales y de inteligencia indias sospechan de la implicación de Lashkar-e-Toiba (LeT), el más virulento de los grupos terroristas en activo en este país, que suele llevar a cabo ataques sincronizados y que en 2002 y 2003 ya golpeó en Bombay (oeste de la India).
cruce de acusaciones Así las cosas, la India pidió ayer a Pakistán que tome medidas urgentes para desmantelar la infraestructura terrorista. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Navtej Sarna, afirmó estar "horrorizado" con las declaraciones del ministro de Exteriores paquistaní, Khurshid Mahmoud Kasuri, que se encuentra de visita en EEUU, quien dijo que solucionar el problema de Cachemira es el único modo de acabar con el terrorismo en el sur de Asia.
Según el portavoz de Exteriores indio, "los comentarios de Kasuri aparentemente sugieren que Pakistán cooperará en la lucha contra la lacra del terrorismo sólo si esas disputas son solucionadas".
Quien no se ha tomado bien estas acusaciones es el régimen militar que gobierna Pakistán. La portavoz de Exteriores de ese país, Tasneem Aslam, reaccionó y tildó el discurso indio de "injusto y provocador".
Estas declaraciones dieron una vuelta de tuerca a las tensas relaciones entre las dos ex colonias británicas. Los combates periódicos entre ambas potencias nucleares surgen de forma esporádica en Cachemira, un territorio montañoso que hace de frontera entre las dos naciones desde que fueran divididas por los estrategas ingleses tras la Segunda Guerra Mundial y que tanto Nueva Delhi como Islamabad se disputan.
orgullo El primer ministro indio, Manmohan Singh, advirtió ayer de que su país "no se arrodillará" ante el terrorismo y alabó la forma en que Bombay regresó a la normalidad tras los atentados de ayer que sembraron el caos en la capital industrial de la India, que cuenta con más de 19 millones de habitantes.
En un mensaje televisado a la nación, el primero tras los atentados, Singh tuvo cuidado de no mencionar nada sobre la posible autoría de esos actos y, en tono institucional, agradeció la reacción del pueblo de Bombay (oeste de la India) y Srinagar, capital de la Cachemira.
"Los enemigos de nuestra nación intentan minar nuestra paz y prosperidad. Esos elementos no han comprendido que los indios podemos estar unidos", afirmó Singh. Bombay "es, una vez más, el símbolo de una India unida, una India que incluye a todos", subrayó. >agencias