El río Salazar, a su paso por Ochagavía a mediados de junio.
Cerrado por el buen tiempo
"La ausencia de pescadores conservacionistas en nuestros ríos puede traer una situación bastante complicada para nuestras poblaciones pesqueras, dando una total impunidad a los furtivos, teniendo en cuenta que éstos son los meses de mayor actividad de estos individuos. Porque es precisamente con estas condiciones de caudales bajos cuando los peces tienen poca defensa y son vulnerables a las manos, la lejía, los arpones e incluso a las desecaciones de pozas para sacar los peces a mano", indica la nota.