pamplona. Uno de los cinco osos soltados en los últimos meses por las autoridades francesas en el Pirineo ha sido localizado a cuarenta kilómetros de Larra en el valle de Belagoa, aunque los expertos consideran improbable que el ejemplar, de nombre Franska , se asiente definitivamente en algún lugar cercano a los valles del noreste del territorio navarro, donde también habita, de forma menos constante, Camille .
Desde que Francia comenzó a aplicar su plan de reintroducción de los osos, los responsables del área de conservación, dependiente de la consejería de Medio Ambiente, han seguido muy de cerca los movimientos de los cinco plantígrados, cuatro hembras y un macho, para conocer sus desplazamientos y el lugar de asentamiento definitivo. Este seguimiento ha sido posible porque a cada uno de estos cinco animales, capturados en los bosques de Eslovenia, se les incorporó un doble sistema de localización que permite determinar su posición exacta en tiempo real. Este dispositivo confirmó que Franska comenzó a moverse de norte a sur para volver más tarde sobre sus pasos hacia el este.
Los plantígrados
Cuatro hembras y un macho
También gracias a los localizadores fue posible conocer la muerte, posiblemente a causa de un accidente fortuito, de uno de ellos, Palouma , el primer ejemplar soltado en el Pirineo. Esta hembra de 85 kilos de peso y cuatro años de edad, quedó en libertad el pasado 25 de abril en la Alta Garona, en Burgalays, aunque inicialmente las autoridades francesas habían previsto hacerlo en Arbas, si bien las protestas de algunos ganaderos y pastores de la zona obligó a cambiar el sitio para la primera suelta.
El 28 de abril fue el turno de la segunda osa. Franska fue puesta en libertad en Bagneres de Bigorre, en los Altos Pirineos. Tiene 6 años, pesa 110 kilos y deambula por las cercanías del Parque Nacional de Ordesa, Monte Perdido y Pirineos Atlánticos. Es el ejemplar que más cerca ha estado del territorio navarro.
Hvala fue la tercera. El lugar elegido para la suelta, como en el primer caso, fue la Alta Garona, en los alrededores de Burgalays, el 16 de mayo. Esta osa ha sido detectada en el valle leridano de Arán.
El único macho de la camada, Balou , fue soltado en Auribail (Alta Garona) el 1 de junio. Una semana después se perdió el contacto con el animal, lo que dio lugar a todo tipo de hipótesis, incluso de que había sido abatido. Tres semanas después, fue localizado a sólo 30 kilómetros de Toulouse, muy al norte de donde fue soltado y detectado por última vez. Una vez capturado, sus transmisores han vuelto a funcionar y se ha podido comprobar que es el que tiene desplazamientos más largos, como es habitual en los machos.
El último de los cinco plantígrados incluidos en el plan francés de reintroducción de la especie fue Sarousse . Esta osa de 7 años y 112 kilo de peso fue soltada el lunes de la semana pasada en las cercanías de Arbas, en la Alta Garona.
En el gráfico superior que ilustra esta información se observan los cinco lugares donde fueron soltados los osos y las zonas que cuatro de ellos han visitado, ya que de Sarousse todavía no hay datos concluyentes para determinar por dónde se moverá. Cada ejemplar está equipado con un collar emisor GPS/GSM, de emisión por satélite y un dispositivo interno radioemisor que permite realizar su seguimiento científico en todo momento.
plan de reintroducción
Señales
En el departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra han estado muy atentos en las últimas semanas a las señales que emiten esos transmisores. "Queremos ver si en sus desplazamientos pueden llegar a los valles pirenaicos. Es más normal que los machos se muevan más que las hembras, pero las excursiones de Franska han sido considerables", explicó el responsable del plan de conservación del oso en Navarra, Jokin Larumbe.
Determinar el lugar donde se establezca cada ejemplar es una cuestión que tiene su importancia, ya que puede obligar a llevar a cabo una serie de medidas, para proteger las explotaciones de los lugares donde haga su aparición el oso, que hagan compatible la presencia de los plantígrados con los modos de vida de las poblaciones autóctonas.
En términos económicos, las estimaciones del Gobierno foral indican que hará falta gastar en los próximos tres años un millón de euros para evitar o compensar los previsibles ataques de los plantígrados. La mitad sería aportada por el Ministerio de Ambiente y la otra mitad por el Ejecutivo foral, sin que se pueda descartar la aportación de fondos europeos previstos para este tipo de políticas conservacionistas.
A expensas de las medidas que los expertos consideren necesario aplicar, en otras regiones pirenaicas ya han comenzado a habilitar nuevas infraestructuras, como pueden ser la instalación de sistemas luminosos o sonoros para ahuyentar a los osos, corrales especiales, la apertura de nuevas pistas forestales o sistemas de vigilancia intensiva.
hábitat pirenaico
La benigna zona occidental
Para los que conocen la forma de vida de estos animales, no es extraño que los plantígrados lleguen al Pirineo navarro, donde cuentan con un clima más benigno en invierno y con una alimentación más rica en proteínas que en otras zonas de estas montañas. Este aspecto puede ser importante a partir de los próximos meses, ya que los osos van a estar muy ocupados hasta el periodo de hibernación, que comienza en enero, en digerir la mayor cantidad de alimentos que puedan localizar.
No es probable, a juicio de Larumbe, que alguno de estos cinco plantígrados soltados en Francia decidan quedarse a vivir en los montes cercanos a Navarra. "Están demasiado lejos, aunque Franska ha llegado a estar a unos 40 kilómetros de Larra. Sí puede ocurrir cuando estas osas tengan descendencia. Entonces, pasados tres o cuatro años, alguno de sus oseznos ya adultos puede buscar su espacio vital cerca de aquí, pero son sólo posibilidades de futuro".
Parece por tanto que los ganaderos, madereros y pastores navarros del Pirineo no tienen en estos momentos especiales motivos de preocupación, ni tan siquiera por los escasos ataques atribuidos a Camille , una docena desde que acabó su periodo de hibernación a finales de febrero, aproximadamente. Cada año, el Gobierno de Navarra gasta 100.000 euros en las compensaciones a los ganaderos por los ataques sufridos en sus rebaños.
El oso pardo ibérico (Ursus arctos pyrenaicus ) es el animal terrestre más grande de la fauna de la Península Ibérica, aunque es la especie de oso más pequeña del mundo, puesto que los machos rara vez sobrepasan los 180 kilogramos y las hembras rondan los 130 kilogramos.
Península ibérica
150 ejemplares
En estos momentos se cree que hay en torno a 24 osos en el Pirineo, repartidos en tres subzonas: 14 en la oriental, cinco en la central (los últimos soltados) y cuatro en la occidental, uno de los cuales es Camille. A estos hay que añadir a los aproximadamente 130 ejemplares que habitan en la cordillera Cantábrica, en dos grandes poblaciones que no mantienen relación entre sí.
Francia, tras la muerte de la última osa autóctona en noviembre de 2004, inició un plan de recuperación de la especie después de que los zoólogos llegaran a la conclusión de que la población osezna pirenaica podía desaparecer si no aplicaban medidas repobladoras. El primer programa de reintroducción del oso en el Pirineo, financiado por la Unión Europea, comenzó en los años 1996 y 1997 con la liberación de tres plantígrados, Giva , Melba y Pyros , que también procedían de Eslovenia, cuya descendencia ha permitido mantener la especie.
Los franceses apenas dieron a sus vecinos datos de sus planes. De hecho, a principios de 2005 sólo se sabía que el objetivo era soltarlos en la zona central pirenaica para evitar que los ejemplares de las subzonas oriental y occidental quedaran aislados entre sí y permitir de paso un desarrollo genético de la especie, seriamente amenazado por la falta de ejemplares. A partir de 2005, las reuniones a tres bandas entre Francia, Andorra y España, a algunas de las cuales acudieron representantes autonómicos y municipales, comenzaron a ser más fructíferas, pero no se avanzó demasiado hasta el pasado 18 de marzo, cuando se conocieron los detalles exactos de la suelta. Los zoólogos aseguran que lo ideal es contar con 100 ejemplares en el Pirineo, lo que garantizaría la supervivencia de esta especie en peligro de extinción.
Además de por la normativa española y navarra, el oso está amparado también por la legislación comunitaria. La Directiva Hábitats (Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992) lo clasifica como "especie prioritaria", lo que supone que su conservación constituye una especial responsabilidad para las Administraciones afectadas. Su persecución se considera un delito penal que puede ser castigado con la cárcel y cuantiosas multas económicas.