tudela. Retablos, lienzos, rejas, espejos, yeserías y pinturas murales son sólo una relación de los bienes que se podrán contemplar a partir de hoy en la catedral de la capital de la ribera, que abrirá sus puertas, de manera permanente, tras haber estado cerrada al culto durante más de cuatro años.
La exposición Tudela, el legado de una catedral , que se podrá visitar hasta el próximo siete de enero del 2007, permitirá conocer numerosos elementos de la evolución histórica de este vetusto edificio y de la propia ciudad, desde su origen cristiano y su precedente islámico hasta el Siglo de las Luces, y descubrir conjuntos y piezas artísticas que permanecían velados hasta ahora, como la policromía del sepulcro del Canciller de Villaespesa, las pinturas murales góticas de la sacristía de la capilla del Espíritu Santo o los grutescos de la sillería del coro. De esta forma, la muestra describe el importante proceso de restauración realizado en la colegiata tudelana y hace un recorrido mediante diferentes medios audiovisuales y soportes, por todos los conjuntos muebles que alberga, así como por los elementos arqueológicos más relevantes aparecidos durante su rehabilitación.
nueve seccionesTudela, el legado de una catedral es una exposición concebida como un conjunto articulado en nueve secciones diferenciadas: la arquitectura como legado de la historia, el redescubrimiento del pasado, la capilla del Espíritu Santo. Coelum in terris. Una proyección audiovisual, el legado medieval, el poder de la imagen, la promoción de las artes en la catedral de Tudela, la sacristía mayor. La recuperación de la memoria y el imaginario coletivo en imágenes, un promotor y un artista: el deán Camargo y el valiente pincel de Berdusán e Hic est chorus.
Todas ellas muestran piezas significativas que, según los expertos, constituyen uno de los conjuntos más representativos de la evolución de la historia del arte en Navarra, desde épocas alto-medievales hasta el Siglo de las Luces. Así, desde el románico hasta el neoclasicismo, todos los estilos artísticos encuentran su espacio en la colegiata tudelana.
Asimismo, en la muestra están presentes también varios de los conjuntos que hasta la fecha habían permanecido ocultos debido a las diferentes intervenciones a las que se ha visto sometida la catedral de Tudela a lo largo de los siglos. Entre ellos destaca la sacristía de la capilla del Espíritu Santo, un espacio en el que han resurgido el muro de la antigua mezquita islámica y su originaria pintura mural de estilo gótico.