Hace unos días leíamos que "los eurodiputados proponen las energías renovables y la nuclear para reducir emisiones de CO2 . El informe de la comisión de Energía no recibe ningún voto en contra".
La política energética de la Unión Europea se ha convertido en una prioridad de la agenda de los Veinticinco, y es que su dependencia externa no es para menos. Con este telón de fondo, la comisión de Energía del Parlamento Europeo ha aprobado un proyecto de informe, por 34 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones, en el que se apuesta por reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2 ) y por hacer un mayor uso de las energías renovables, incluida la nuclear.
La Eurocámara se muestra así a favor del Libro Verde de la Comisión Europea cuya pretensión es que los Veinticinco dispongan de energías seguras, competitivas y sostenibles que ayuden a frenar el cambio climático. Ante esta postura, en la que se incluyen los eurodiputados socialistas me pregunto: ¿Qué está haciendo en este sentido el Gobierno socialista de España? ¿No se está produciendo una doblez, en Europa votamos una cosa y aquí aplicamos otra?
La vida en una noche
Carlos Pardo Gascué
Aquella noche no fue igual que todas las demás. Eran primeros de enero. Mi estado de ánimo transcurría bajo mínimos. Todavía estaba reciente la muerte de mi padre. Había que madrugar porque a las ocho y cuarto de la mañana tenía la última sesión de laserterapia ocular y después la consulta con el oftalmólogo. La pérdida de visión se había acentuado progresivamente. Después de la sesión de los pistoletazos de láser en la retina, llegó el principio del fin: "Carlos, te vas a quedar ciego, definitivamente, en tres o cuatro días, primero de un ojo y luego del otro". Inmediatamente después empezaron a brotar de mis ojos las primeras lágrimas. Me paré en la puerta principal de la salida del hospital y mirando al cielo me pregunté: ¿qué va a ser de mí? ¿A dónde voy?... Todas estas preguntas las fui madurando, a partir de ese instante, en mi habitación, sin levantarme de la cama ni hablar con nadie, y teniendo día y noche las persianas bajadas y las luces apagadas, para irme familiarizando con la imagen y sensación de tenerlo todo negro. Ocho días fueron los necesarios para llegar físicamente a esa fotografía y sentimiento. Nunca se podrá valorar en su justa medida el cambio tan radical que supone el estilo, la metodología, la logística de vida de una persona de una situación de ver a otra totalmente contraria, de no ver absolutamente nada. No hay palabras para poder explicar el sentimiento, el nuevo planteamiento de vida, incluso la nueva cara que la personalidad experimenta. Pasear por las calles bajo un antes y un después, experimentaba la diferencia como de la noche al día. Ir por la calle sin nada en las manos, a ir con un bastón identificatario de mi situación, suponía como vivir en el cielo y en la tierra. Hablar con las mismas personas, antes y después, era como estar reflejado en la amistad y en la confianza, o sentirte como un extraño. Desarrollar tu autosuficiencia y autonomía personal y logística con independencia y coherencia, a prácticamente tener que empezar a vivir con estas premisas totalmente abandonadas o si acaso con ellas totalmente condicionadas. Sin duda alguna todo esto suponía un cambio radical de filosofía de vida y también de mentalización de mi nueva perspectiva para poder sobrellevar mejor el desbarajuste que acarrea la desincronización entre la adaptación de la urbe a mi situación como miembro propio de ella; y de mí mismo a la propia urbe y sociedad.
Aquí empieza a jugar un papel importantísimo el cómo asumir la realidad: o nos autoconvencemos de que todos los que nos encontramos en esta coyuntura podemos hacer prácticamente el 90% de las mismas cosas que hacen los que ven; o en esta lucha con nosotros mismos, nuestra identidad va a quedar deteriorada. Lo importante no es hacer más o menos cosas, sino intentar descubrir que una misma cosa se puede hacer de varias maneras. No puedo pasear solo, pero sí acompañado o con bastón y sentir por dónde paseo. En el comer, lo sustancial es la función vital que supone y la satisfacción que al gusto da. A la hora de ver una película, necesitamos la audiodescripción. A la hora de bailar y a la hora de amar lo principal es sentir el cosquilleo de la bilirrubina en todo nuestro cuerpo. Saber también aprender que todos los que tenemos una relación con el boli y el papel podemos seguir experimentando la sensación de reflejar nuestros sentimientos aprovechándonos de otros sistemas.
En definitiva, no voy a decir, como dice la canción, que la vida sigue igual . Mi vida, desde que soy invidente, no es la misma que cuando no lo era, pero sigo paseando, alimentándome, escribiendo, yendo a los mismos sitios, bailando y experimentando las mismas sensaciones humanas que las relaciones interpersonales me sugieren. Y, además, he vivido, bajo la luz de la oscuridad de mi vida, lo que es el amor. Después de estar ciego me ha pasado lo que mientras veía nunca me pasó. Estoy enamorado de una mujer que no sé cómo es físicamente, pero sí he descubierto cómo es por dentro. Una serie de principios básicos son indispensables para vivir esta nueva aventura personal: autoestima, asumir la realidad, fuerza de voluntad, espíritu constructivo y ganas de sentir y vivir la vida y el amor.
Prensa y bitácoras
Mikel Agirregabiria Agirre
Periódicos y bitácoras se complementan, se fertilizan y se disputan la atención de lectores y anunciantes. Algunas características determinantes que diferencian y condicionan ambos medios son:
- Ámbito geográfico. La prensa es más o menos local, pero raramente es extranjera. Los blogs se leen en los idiomas que el lector conoce, y en muchas temáticas son de origen muy lejano.
- Contenidos de interés. La prensa maneja un conjunto limitado de secciones genéricas, donde abunda la política y el deporte, mientras que los blogs son mucho más variados y pueden configurarse a la medida de los intereses de cada lector.
- Fuentes de información. La prensa recurre a pocas, repetidas e institucionales agencias de noticias o portavoces políticos, de una u otra tendencia, mientras que en los blogs proceden de todo tipo de autores individuales y colectivos.
- Publicidad. La prensa contiene y entremezcla más anuncios con la información, y dedica secciones enteras a publicidad ordenada por secciones. La mayoría de las bitácoras no contienen publicidad, y las que la incorporan lo hacen más separada y temáticamente.
-Sesgo informativo. Los periódicos generan pesimismo, partidismo y enfrentamiento, respondiendo a lo que suponen que buscan los lectores cuando eligen una cabecera, y perdiendo crédito ante quienes prefieren otras portadas. Los blogs, en general, son más optimistas, buscan convencer y ampliar su base de lectores con información original, avanzada, novedosa, que informe, forme y entretenga.
Existen muchas más desemejanzas trascendentes, como la variedad de contenidos audiovisuales que caben en las bitácoras, o su inmensa capacidad de búsqueda que les hace anticiparse en lanzar las noticias. Lo cierto es que, ante tal panorama, la prensa escrita y audiovisual está en recesión, mientras que las bitácoras crecen en la dieta informativa de las sociedades avanzadas y arrastran a los anunciantes a su formato. Hoy día se puede asegurar que quien no lee también blogs no está debida y puntualmente informado.