pamplona. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) reconoció ayer que en agosto de 2006 se registró en la ladera del margen izquierdo del embalse de Yesa un desprendimiento de tres hectómetros cúbicos de tierra relacionado con un bajo nivel del agua y con la ubicación en esta zona de un vertedero en el que se depositaban los restos de las obras del recrecimiento de la presa, tal y como recogió un informe de la empresa Ingeniería del Suelo dado a conocer por los medios de comunicación. La CHE aseguró ayer que no existe peligro en la comarca y que ha adoptado las medidas pertinentes. De hecho, en pocas semanas procederá a la retirada de los escombros. En cambio, ante el riesgo que supone para los pueblos situados por debajo del pantano, los opositores al proyecto de ampliación solicitaron la paralización inmediata del mismo.
La CHE informó ayer que a comienzos del verano de 2006 sus técnicos detectaron movimientos y la aparición de una grieta en la ladera de la margen izquierda del embalse, donde se instaló un vertedero de inertes. Siguiendo el protocolo de actuación, se comunicó a los expertos que asesoran la dirección de obras y una empresa especializada efectuó un informe con recomendaciones que, según esta institución, adoptó inmediatamente, "a pesar de tratarse de un movimiento que no afectaba a la seguridad de los trabajos y de la zona".
El informe realizado el 3 de agosto constató que "la ladera presentaba ya en el pasado, antes de comenzar las obras, algún síntoma de movimiento", pero que debieron ser las "labores de construcción recientes las que desencadenaron el movimiento", el cual también podría verse agravado por el desembalse.
En este sentido, el estudio achaca la grieta, cuya apertura en algún punto alcanzó más de un metro de anchura y una profundidad de cinco metros, a "la ejecución del vertedero de cerca de 400.000 metros cúbicos que existe entre el camino y el borde del embalse y que ya en el pasado registró agrietamientos". Asimismo, recogió como "la causa última de la reactivación del actual movimiento" el descenso del nivel de agua.
impedir el avance Con el propósito de "impedir el avance de la ladera", el informe recomendó "descargar este peso a la mayor brevedad" desplazando los materiales almacenados al embalse aprovechando la bajada del caudal. Como alternativa, señaló la posibilidad de construir un muro de pilotes pasadores anclados siempre que se llevasen a cabo los estudios pertinentes.
Además, y con el fin de investigar las causas del problema, aconsejó realizar una cartografía geológica, sondeos de reconocimiento geotécnico equipados con inclinómetros, nivelar el camino, así como medir la apertura de las grietas.
Por otro lado, la CHE aseguró ayer que ha realizado un "seguimiento exhaustivo" de las laderas de Yesa desde el comienzo de las obras de recrecimiento de la presa. Un estudio cuyos datos, según afirmó esta entidad, "muestran que el movimiento se ha desacelerado hasta casi desaparecer (en la actualidad un milímetro en 15 días, cifra que coincide con el margen de error del aparato)" y confirmaron que "en ningún momento se ha estado en situación de alerta o peligro".
La CHE afirmó que en las próximas semanas está prevista la retirada del material almacenado en el vertedero, recomendación que en agosto ya se consideró "urgente" para evitar nuevos movimientos.
Por contra, el alcalde de la localidad aragonesa de Artieda, Luis Solano consideró "muy grave que se haya ocultado esta información" porque "estamos hablando de un riesgo objetivo para las personas que viven aguas abajo de la presa. Negar eso sería una irresponsabilidad". Por esta razón, señaló que la CHE ha perdido "todo crédito y credibilidad".
La diputada de Nafarroa Bai, Uxue Barkos, el diputado de la Chunta Aragonesista, José Antonio Labordeta, e IU pidieron la comparecencia urgente del presidente de la CHE, José Luis Alonso, en la Comisión de Medio Ambiente del Congreso para que arroje luz sobre esta cuestión.