Pamplona. Los directores guipuzcoanos José María Goenaga y Aitor Arregi estrenarán en breve plazo un documental de 90 minutos que intenta recoger la apasionante vida del veterano anarquista navarro Lucio Urtubia, que en los años 70 llegó a poner en riesgo de bancarrota al principal banco de EEUU con sus falsificaciones de los cheques American Express con los que recaudaba fondos para financiar movimientos libertarios de medio mundo. Amigo personal de personajes tan dispares como Albert Boadella o el propio Che Guevara, los 90 minutos de la cinta que está en fase final de edición y se presentará en mayo, se quedarán cortos para recoger las vicisitudes de una auténtica vida de película protagonizada por este cascantino de 76 años que hoy vive en París, aunque mantiene fuertes lazos con Navarra. Nadie había llevado al cine hasta ahora sus andanzas aunque el francés Bernar Thomas publicó un libro (Lucio, el anarquista irreductible ) en el año 2001.
Esta historia no pasó inadvertido para estos dos cineastas donostiarras de Moriarti, que en los últimos seis años habían grabado otros documentales como Sahara (sobre Tindouf) y Reino de Bután (localizado en el Tibet) o cortometrajes como Tercero B o Sintonía , este último rodado en el peaje de Sarasa.
"En uno de estos documentales coincidimos con un italiano ex miembro de las Brigadas Rojas que nos dijo que teníamos una magnífica historia cerca de nuestra ciudad, sin necesidad de ir al desierto. Fue el primero que nos habló de Lucio y en cuanto nos empezamos a documentar nos quedamos sorprendidos de no haber sabido nada de este personaje antes. Nos compramos su biografía y nos pusimos en contacto con él", explican Arregi y Goenaga.
Los dos directores de Moriarti, que trabajan en colaboración con Irusoin, lograron el apoyo económico del Ministerio de Cultura y del Gobierno Vasco (además de EITB y TVE), y se pusieron manos a la obra. La diversidades de escenarios y de testimonios les ha llevado a volcarse en el proyecto en los últimos dos años y a tener serios problemas para seleccionar el material y dejarlo en una hora y media de proyección. "Es un personaje que engancha con una vida de película. Lo que más nos ha llamado la atención de su historia es la fidelidad a sus ideales. Después de escuchar y conocer todas las situaciones que le ha tocado vivir te quedas con la impresión de que es una persona honesta que además ha estado trabajando cada día. Acaba con el mito ese que parece unir el anarquismo con la falta de responsabilidad. Su filosofía es la máxima expresión del compromiso y la responsabilidad con unos ideales y con los demás".
Goenaga piensa que el documental, aunque también sirve para repasar los acontecimientos más importantes de los últimos cincuenta años, tiene plena actualidad y vigencia por este mensaje que encierra. Reconoce que aún no han pensado el título ("siempre nos hemos referido entre nosotros al documental como Lucio" , apunta) y que están dando los últimos toques al proceso de edición. "Esperamos tenerlo acabado para mayo y nuestra intención es pasarlo en salas comerciales ya que tenemos ayuda pública, aunque estamos pensando cuál sería el mejor momento para estrenarlo y si es posible hacerlo coincidir con algún festival", afirman estos dos directores.