Conciertos de Une, Kauta, y Keike
Fecha: Viernes, 9 de marzo. Lugar: Sala Tótem, Atarrabia.Intérpretes: Une, banda formada por Aitor, a la voz, Rober, a la guitarra, Karmelo, al bajo, y Xabi, a la batería. Kauta, trío compuesto por Mikel, a la voz y a la guitarra, Adrián, al bajo, y Gorka, a la batería. Keike, formación integrada por Nerea, a la voz, Itsaso y Ion, a las guitarras, Gorka, al bajo, y Denis, a la batería. Incidencias: Concierto de presentación de los distintos discos de las bandas, más de tres horas de duración. Público joven y mayoritariamente femenino, entrada discreta.
I NTEGRANTES de una nueva hornada de grupos euskaldunes, Une, Kauta y Keike, en su lucha por intentar dar el salto a las salas, comparecieron en Tótem protagonizando tres actuaciones notables; en su intento por tratar de acceder a las mismas... por sí mismos, sin ejercer de teloneros. Tratando de dejar de ser la sempiterna guarnición (dicho esto con todos los respetos) y pasar a ser el plato principal de las cartelerías, saldándose la aventura con división de opiniones, por nuestra parte. Y no por motivos relacionados con la calidad esgrimida, incontestable: más bien porque, por las razones de que se trate, nos da la sensación de que el buen hacer y la determinación mostrada por bandas como éstas, cuyo vehículo de expresión es el euskera, es últimamente inversamente proporcional a su capacidad de convocatoria; ¿por qué? No lo sabemos. Y es que, salvo casos puntuales, ¿por qué les quedan grandes salas y teatros? ¿qué pasa con su público de Iruñea? ¿existe? ¿tan poca curiosidad hay? ¿hay demanda de estos grupos más allá de Euskadi Gaztea ? En caso de que sí, ¿por qué no se acude a verlos? ¿por qué -en el mejor de los casos- sólo cuando actúan por apoyar alguna causa? ¿por qué no también por ocio? Porque después, y esa es otra, nos quejaremos de que "no se les da oportunidades a las bandas nuevas", "no se programan formaciones en euskera" y demás asuntos similares, de esos que tanto nos suenan.
Ante una entrada pobre, máxime estando en liza entre otros Aitor Uriarte, ex-vocalista de Latzen, la velada fue abierta por Une, nuevo proyecto del citado sustentado por un rock de lo más atmosférico: enérgico, vigoroso, con su melódica e inconfundible voz abriéndose paso entre la densidad aportada por una música de claro sabor stoner ; rica en cambios de ritmos y que, en lo referido a intensidad, fue de forma progresiva de menos a más, denotando los músicos en su conjunto un dominio escénico enorme. Une, tal vez les falte la canción que termine de romper, una del calibre del Hil da Jainkoa que propulsó once años atrás a Pilt. Y acto seguido, Kauta, enérgico power trío que de la mano del pop-punk ofrecido, pegadizo y con ciertas reminiscencias de h/c melódico, logró llevarse el gato al agua en lo referido a respuesta obtenida, consiguiendo congregar adelante a las adolescentes; Kauta, banda que, por otro lado, en algunas de sus maneras, nos recordó a Berri Txarrak: más melódicos, más edulcorados pero por ahí les vimos por momentos, en esa línea. Y como colofón de la noche Keike y su reinventada propuesta musical, articulada a caballo entre el rock & roll más vitamínico -facturado sin complejos- y una concepción más oscura, personal y abrasiva del género: cercana al rock crudo de color piedra pero muy pasional así mismo; rica en tesón, tensión e intención, en cualquier caso.
Al igual que los personajes de Pirandello (siete, en busca de autor) he aquí tres grupos a la búsqueda de escenarios; tres bandas representativas del emergente nuevo rock euskaldun que, si bien cuentan con el respaldo de una discográfica, ahí siguen, en la pelea. En plena lucha por la vida, toda vez que, con toda seguridad, tocar, subirse a los mismos es lo que les da vida. A ver si sus gentes se ponen las pilas (el jugador nº 12, imagen también aplicable en este caso) y entre todos lo consiguen. Los músicos, en ello están.