pamplona. El Pamplona está a punto de redondear uno de los capítulos más gratificantes de su historia. Su equipo juvenil, el máximo exponente de su cantera, cerrará el próximo fin de semana con sobresaliente su regreso a la División de Honor, después de diez años de ausencia en la elite de la categoría juvenil. Unai Jauregi, un entrenador de la casa, ha sido el encargado de firmar una temporada memorable. "Nos falta una jornada y, independientemente del puesto en el que quedemos finalmente -oscilará entre el octavo y el décimo- el balance es superpositivo. Yo confiaba en este equipo, porque era la base con la que habíamos conseguido el ascenso la temporada anterior. Conseguimos tres fichajes de calidad y tratamos de hacer una buena campaña, aunque el rendimiento era una incógnita. No fue sencillo. Nada más empezar la Liga, ganamos el primer partido y perdimos los cuatro siguientes. Ahí nos entraron dudas. Pero en la sexta jornada ganamos en Lezama (2-3) y eso nos dio mucha confianza, porque nos demostró que podíamos competir".
Unai Jauregi, de 33 años, casado y padre de una niña, también era novato en la categoría. "Yo también he ido aprendiendo con el paso de las jornadas, al igual que Iban Lumbreras, mi ayudante -el entrenador de porteros es un entrenador con mucha experiencia a sus espaldas, Javier Martínez Cía-. De los 21 jugadores de la plantilla, sólo uno había jugado anteriormente en División de Honor. Lo que más me llena de orgullo es el compromiso de toda la plantilla. Esa unidad entre todos ha sido fundamental. Después ha habido partidos en los que hemos podido jugar -es de la escuela del fútbol horizontal - y otros que hemos sacado con mucha pelea. Nos hemos adaptado a todo. Y en Úcar, un campo pequeño, sólo hemos perdido cuatro partidos".
Con estas premisas, el Pamplona ha disfrutado en la categoría. "Es muy bonita, y más cuando te van saliendo las cosas bien. La División de Honor es lo más cerca del profesionalismo que voy a estar nunca. Da gusto ver cómo trabajan en Lezama, en Zubieta, en Tajonar... En esta categoría hay jugadores que en un par de años pueden ser profesionales".
Saboreando todavía lo que está siendo la temporada, es inevitable mirar al futuro. "15 de los jugadores dejan de ser juveniles y vamos a ver qué pasa. En estas categorías dependes de las hornadas. Es clave trabajar bien con los chavales desde infantiles y yo creo que el Pamplona lo está haciendo bien desde que llegó como coordinador Juan Luis Gómez. El trabajo que nos queda por hacer está en futbito y Fútbol 7".
Para un jugador formado en el Pamplona -sólo dejó el club para probar en Tercera como portero en Chantrea y San Juan-, su ilusión es seguir entrenando en casa . "Llevo seis años dirigiendo a los juveniles y estoy muy a gusto. El reto del club es contar algún día con instalaciones propias -hay un proyecto de construirlas en Ororbia-, porque nos falta ese sentimiento de club. Los de futbito juegan en Carmelitas; los de Fútbol 7, en Amigó; los de campo, en Larrabide... Sería mejor ir a unas instalaciones y poder ver allí a distintas categorías del Pamplona". Y cuando se le pregunta por dar el salto a algún banquillo de Tercera, responde: "Sí, pero entrenando al Pamplona".