Afirmar que veinte años no es nada, como dice el tango, suena casi a mentira en estos tiempos de medias verdades y pláceres efímeros, y ya llegar a los 25 dentro de un mismo viaje vital, compartiendo con otros el recorrido, es casi un milagro. Por eso, viendo ahora a los componentes de Barricada y leyendo lo que ellos dicen de sus bodas de plata en las páginas de ElCamaleón una siente agradecimiento y envidia hacia ellos. Su música nos marcó a toda una generación. Nos alió con la noche y con el rock, puso voz y letra a nuestros sentimientos, definió nuestras frustraciones, nos hizo bailar y sentir a través de unas canciones siempre sinceras, siempre honestas y a ratos molestas y complicadas, como lo era la vida de entonces dentro y fuera del rock urbano. Ellos fueron los primeros y llegaron para quedarse. Y con ellos nacieron y crecieron nuevas generaciones que han sabido sumarse a una música por la que el tiempo ha pasado sin envejecerla. Llegaron los Barricada y se quedaron, año a año, disco a disco, con sus más y sus menos, y ahora, así, de pronto, celebran 25 años y su cumpleaños nos remueve por dentro, porque nos obliga, sin querer, a mirar para atrás, a recordar los viejos sueños y ver de todos ellos cuáles hemos sido capaces de cumplir. Lo dicen Ibi, el Drogas, Boni y Alfredo, los cuatro componentes del grupo, cuando recuerdan que con Barricada han visto cumplido el sueño de su vida, que todo lo que tienen es gracias al grupo, que todo lo vivido es irrepetible y que están satisfechos de vivir de lo que les gusta, de la música. Su sueño, su música, nos ha permitido soñar, que no es poco.