o mismo se lo han encontrado en el parabrisas de su auto, o se lo han metido en el buzón: el anuncio de una astróloga y vidente con "más de 40 años de experiencia para solucionar sus problemas a través de las cartas del tarot, la mano y los caracoles". Lo he transcrito tal cual. Caracoles. Los pobres ya no dejan la publicidad de cremas que anuncian milagros imposibles gracias a que son, ni más ni menos, baba de los moluscos gasterópodos éstos. Me afecta el tema por aquello de ser alavés, qué le vamos a hacer, que siempre hemos tenido, y más en estas fechas cercanas a San Prudencio, cierta obsesión con los caracoles.
Por supuesto, podemos estar seguros de que los únicos problemas que soluciona la vidente son los de su cuenta corriente. Aligerando la del ingenuo que vaya a ver cómo se adivina con los caracoles. Por si les interesa, el engaño ni siquiera es nuevo, y anda relacionado con algunas prácticas de la santería, donde a esa mancia la llaman diloggun : usan para la consulta 12 caracoles, y se eligen cinco, y te hacen una interpretación de ésas en las que todo cabe, porque de lo que se trata es de dejar contento al cliente, como en el tarot y demás (los clientes contentos pagan siempre...)
Anuncios de ésos de videncias y demás pueblan los periódicos, un negocio sin regulación alguna, que campa impune porque, como dijo aquel juez de Sevilla ante el caso de una vidente que se había forrado con la familia de un enfermo de cáncer terminal, ningún adulto puede creerse esas milongas. Pues no: la peña se lo cree y se gasta su dinero. Y así nos va. Ahora que el parlamento ha pedido que se evite la publicidad de la prostitución, y ya que se empieza a impedir la publicidad de los productos milagro, podríamos avanzar un poco y retirar la de los charlatanes. Aunque sólo sea por los pobres caracoles.