VITORIA. Buena corrida mixta para inaugurar la finalización de las obras del nuevo coso gazteiztarra. El precioso y funcional recinto se llenó y presentó un gran ambiente, a pesar de que la efemérides fuera protestada en los aledaños por los antitaurinos que blandieron coronas de flores y diversas consignas. Enhorabuena para los taurinos y alaveses en general: disponen de un recinto que augura mejores tiempos taurómacos y el disfrute de un espacio multifuncional que permitirá, en pleno centro de Vitoria, disfrutar de numerosos eventos culturales. El 20 de mayo dará un concierto Elton John para celebrar sus cuarenta años sobre el escenario. Los 7.788 cómodos asientos del nuevo coso se volverán a llenar como en la tarde de ayer. Estimulante estreno donde todos estuvieron bien: toros, toreros, presidencia, personal de plaza y público.
Para tan especial ocasión la Comisión Taurina y el Ayuntamiento de Vitoria programaron una corrida mixta de muchos kilates. Y todo salió a pedir de boca. Salvó el juego de un par de toros, el resultado artístico fue de notable alto. Los dos toros de Murube sirvieron para el Arte de Marialva y dos toros de Zalduendo para lidia ordinaria expusieron a placer toda su nobleza y boyantía para que El Juli y Castella se encontraran cómodos para desplegar todas sus condiciones.
Castella tuvo el honor de abrir la primera puerta grande de la nueva plaza por desorejar por partida doble al toro que cerraba plaza. Hermoso de Mendoza no pudo acompañar al francés de esa guisa al soportar el reglamento de Euskadi, que obliga cortar dos orejas en un mismo toro.
Las tres máximas figuras tocaron pelo. Hermoso de Mendoza cortó una oreja del primer toro tras una faena de filigarana y de gran poder técnico y estético ante un toro sosote, aunque de buen son. Faltó más empuje del toro para que la petición de la segunda oreja fuera más rotunda. El cuarto de la tarde tuvo más complicaciones, pero el estellés las fue resolviendo hasta, en el tercio de banderillas, levantar al público de sus asientos bailando a lomos de Fusilero, dejándose llegar, clavando pares de poder a poder y rematando con tan ajustadas como espectaculares piruetas. Un rejón atravesado que provocó derrame enfrió un tanto los ánimos y el premio volvió a quedar en un trofeo.
El Juli mostró todas sus condiciones técnicas ante la perita en dulce, que mo se cansó de hacer el avión, que le tocó en primer lugar. El Juli dió un montón de pases por ambos pitones con ligazón y largura. Y estoconazo en soberbio volapié. Bien El Juli, aunque sin transmitir ni pellizco ni solemnidad. Estos dos últimos atributos los pusó en escena Castella tanto en su toro más complicado, que fue su primero, como ante el boyante sexto, con el que se confirmó en Vitoria como máxima figura.