paris. El candidato conservador Nicolas Sarkozy dio ayer otro paso en su gran objetivo, la Presidencia de Francia, tras ganar la primera vuelta electoral con una significativa ventaja frente a su rival, la socialista Ségolène Royal.
A sus 52 años, el enérgico candidato de la derechista y gubernamental UMP tiene ahora la oportunidad de suceder en el Palacio del Elíseo al que durante muchos años fue su mentor, Jacques Chirac, y con el que ahora mantiene tensas relaciones.
El carácter ambicioso de Sarkozy tiene mucho que ver con ese alejamiento, porque desde hace años ya dejó entrever que su estrategia política tenía como fin alcanzar la Jefatura del Estado y en ese camino se ha enfrentado al hasta ahora gran patriarca de los conservadores.
En sus primeras palabras tras conocer que optará a la Presidencia de Francia el 6 de mayo, Sarkozy dijo que quiere unir a todos sus compatriotas en el "sueño" de una "República fraternal".
Sarkozy, que compareció ante una enfervorecida multitud de seguidores, volvió a mostrar su perfil de estadista e incidió en un dato, los once millones de franceses que, según él, han escogido su papeleta. "Once millones de franceses me han dado su confianza y yo haré todo lo posible para estar a su altura", afirmó.
El candidato de la UMP parafraseó al activista pro derechos civiles Martin Luther King y dijo tener un sueño, tener un sueño de una Francia fraternal en la que todos se sientan incluidos. "La Francia con la que yo sueño es una Francia que no dejará a nadie atrás, será una familia en la que los más débiles y vulnerables tendrán derecho a tanto amor, a tanto respeto y atención como los más fuertes", explicó.
"Durante la campaña he querido dirigirme a todos los franceses y he hablado a todos los franceses, también a quienes nadie hablaba: trabajadores, obreros, empleados, artesanos, agricultores... La Francia que da tanto y que nunca recibe nada. Que está desesperada, sufre, que está en los barrios problemáticos. A todos ellos les he querido meter en el centro de los valores de la identidad de la nación, de la autoridad, del trabajo y el mérito", prosiguió Sarkozy.
"He querido hablar de moral, he propuesto una revolución del trabajo y he dicho que mi prioridad es dar a cada uno los medios para lograr sus sueños, realizar sus ambiciones, lograr en su vida este principio será el fundamento de mi política. Cualesquiera que sean los obstáculos nunca renunciaré a esto".
El líder conservador hizo una referencia directa a la segunda vuelta. "Quedan días para la segunda vuelta, y a todos los franceses que tienen miedo al futuro les quiero decir que les quiero proteger de la violencia; pero también contra la competencia desleal, contra la degradación de sus condiciones de vida, la exclusión social", prometió Sarkozy. >agencias