el cairo/Bagdad. Las autoridades egipcias brindaron al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, un importante apoyo que le llega cuando éste se encuentra en una de sus horas más bajas, con el recrudecimiento de la violencia en Bagdad y un gabinete diezmado tras la marcha de los seis ministros seguidores del clérigo Muqtada Al Sader.
Maliki, que llegó a El Cairo, se reunió con el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, con quien trató durante 45 minutos sobre la situación de su país y los preparativos de la conferencia internacional sobre Irak, prevista para los días 3 y 4 de mayo en la ciudad costera egipcia de Sharm el Sheij.
Está previsto que en la conferencia de Sharm El Sheij participen los seis países vecinos de Irak: Irán, Turquía, Arabia Saudí, Jordania, Kuwait y Siria, más Egipto y Bahrein.
Tras su entrevista con Mubarak, Maliki se reunió con su homólogo egipcio, Ahmad Nazif, al cabo de la cual ofrecieron una rueda de prensa.
Para el iraquí, "Egipto, con su experiencia, puede convertirse en un socio en el proceso de recuperación que llevamos a cabo", según recogió la agencia oficial de noticias egipcia MENA .
Mientras tanto, la violencia sectaria volvió a golpear Irak de norte a sur. El suceso más despiadado tuvo lugar cerca de Mosul, cuando hombres armados asesinaron a 23 personas pertenecientes a la minoría religiosa yazidí (constituida mayoritariamente por personas de etnia kurda) que viajaban en un autobús. Los milicianos detuvieron el vehículo, segregaron a los fieles cristianos y asesinaron a los yazidi, según la Policía.
Por la mañana, la explosión de dos coches bomba conducidos por suicidas en el sur de Bagdad dejó al menos 12 muertos, entre ellos dos policías, y 95 heridos, de los cuales 40 son agentes de los cuerpos de seguridad, informaron fuentes policiales iraquíes.
Un tercer coche bomba explotó por la tarde frente a un colegio del sur de la capital arrebatando la vida de cinco iraquíes, uno de ellos agente de la Policía. >agencias