pamplona. Un nuevo método para la resolución pacífica de conflictos se ha puesto en marcha en la cárcel de Pamplona. El nuevo sistema de mediación penitenciaria permite a los reclusos resolver sus diferencias de una forma dialogada, merced a la intervención de un tercero imparcial, que actúa como mediador, con los beneficios que ello comporta para la convivencia dentro del propio centro penitenciario. Hasta el momento, han sido dos los casos que se han solucionado con este nuevo recurso en la prisión navarra.
La Asociación para la Mediación y Pacificación de Conflictos de Navarra-Nafarroako Tartekaritza Elkartea, dedicada a la resolución extrajudicial y no violenta de conflictos, es el colectivo que se encarga del nuevo servicio puesto en marcha en la prisión de Pamplona, con la participación de cuatro mediadores. Recientemente acudieron al centro penitenciario a impartir dos cursos dirigidos a los reclusos y a las reclusas, en los cuales les explicaron los objetivos y funcionamiento del mismo.
Este sistema, que ya funciona en los centros penitenciarios de Valdemoro (Madrid), Nanclares (Vitoria), Málaga y Zaragoza, es un proceso relativamente novedoso en el Estado que tiene como objetivo resolver los enfrentamientos o disputas que puedan surgir entre presos de una misma cárcel a través del diálogo.
Los casos para mediar pueden ser derivados desde la propia Dirección de la cárcel o cualquier otro servicio interno, aunque también pueden solicitar acogerse a una mediación los propios reclusos. A partir de ese momento, los mediadores mantienen entrevistas individuales con cada uno de los implicados y, posteriormente, organizan una reunión con ambos con el fin de que acuerden la solución de sus diferencias.
Según el programa de la Asociación para la Mediación y Pacificación de Conflictos de Navarra, la mediación penitenciaria apunta a dos objetivos centrales: el primero de ellos es resolver los sistemas de convivencia entre los involucrados y, el segundo, producir un efecto fundamental en la resocialización de los internos. Los objetivos referidos a la convivencia de esta actividad son múltiples y están dirigidos a administrar las disputas y dificultades que se presentan en las relaciones que pueden presentarse entre los reclusos.
resocialización La resocialización es otro punto central de la mediación penitenciaria dado el impacto positivo que causa en el comportamiento futuro de los que realizan este tipo de formación que contribuye a un mejor entendimiento de los demás, a dar una mejor interrelación con otros, a interpretar y comunicarse más acertadamente, etcétera.
Esta forma de educación, según los mediadores, es fundamental para reinsertar socialmente a los internos y, además, al recibirse de forma voluntaria produce efectos mucho más efectivos, con la enorme ventaja de ser un sistema que tiene un muy bajo costo en comparación con los beneficios sociales, económicos y psicológicos que produce.
Por su parte, los presos entienden que las ventajas que ofrece esta vía son más positivas que tener que plantear el problema al director o al psicólogo de la cárcel, afirman los mediadores, por lo que prefieren tratar el asunto que les mantiene en conflicto con una persona imparcial que garantice un espacio de escucha y confidencialidad.