PAMPLONA. Fernando Luis Chivite obtuvo el Premio Café Gijón de Novela 2006 con un original titulado Oh, mira esas lápidas . Unos meses después, el escritor pamplonés presenta, de la mano de Acantilado, la edición resulta del galardón renombrada como Insomnio , un título "más comercial", que anticipa el tono "nocturno" y "confidencial", casi susurrado al oído del lector, con el que el narrador va desgranando las experiencias de más de veinte personajes que traspasan la frontera de los cuarenta con la sensación de que la vida no les ha dado lo que esperaban.
"En el fondo, es una reflexión sobre un momento vital en el que uno tiene que asumir que la juventud se ha acabado, y tiene que decidir qué hace con su vida y, sobre todo, con su esperanza, dónde la pone. Un momento en el que debe aceptar el mundo en el que vive, a sabiendas de que es inaceptable, y no creer que está viviendo en sus sueños". Chivite reconoce que estas palabras podrían llegar a calificar su novela de pesimista; y no lo es, al menos "no terriblemente pesimista", sólo respira una cierta decepción, sinsabor, "una leve tristeza" que se filtra en el tono y el lenguaje, que el jurado que le concedió el premio destacó por su "gran precisión y naturalidad". Uno de los miembros de aquel tribunal, José Mª Guelbenzu, comparó Insomnio con La Colmena de Cela por cuanto el narrador toma distancia, "da un paso atrás", para poder asomarse a ese "hervidero" de experiencias vitales, a ese "magma humano", devolviendo al lector una "visión de conjunto" construida a partir de una estructura que se apoya en fragmentos breves y que, sin embargo, no descuida los matices. Tanto es así, que cada uno de los numerosos personajes que habitan esta historia aparece definido con sus propios gestos, con esas señas no verbales que tiene casi sin darse cuenta y que le dotan de expresividad.
neurosis En definitiva, ésta es "una novela sobre la realidad", donde "no hay elfos, ni enigmas cátaros ni crímenes truculentos cometidos en un sótano". En estas páginas, dice Chivite, "hay gente corriente, personas normales", que, si bien son ficticias, "la intención del narrador es tratar de que se parezcan a las personas reales, que nos resulten lo suficientemente próximas como para propiciar la identificación". Y es curioso, apunta el autor, "al ser una novela con muchos personajes que van apareciendo y reapareciendo y desapareciendo el lector siempre elige uno con el que quedarse". Personajes que componen este "retrato moral de mi generación, de los que cumplimos 40 en el año 2000", poniendo en evidencia "unos cuantos tics psicológicos, gestos, actitudes ante la vida, ante los demás y ante el futuro", que Fernando Luis Chivite refleja con una mezcla de "ironía, un poco de sarcasmo", pero también "con una intención entrañable y amistosa".
Y es que, para el escritor pamplonés éste es un grupo humano con una neurosis que "aletea como una especie de pajarraco sobre nuestras cabezas y, aunque nos afecta de un modo diferente, todos la oímos graznar alguna vez", de modo que se convierte en "protagonista invisible de estas vidas cruzadas". Es como si "cuando dejamos de luchar por una causa, cuando la ideología pierde el valor ético que da a las trayectorias vitales de algunas personas y de pronto vemos que lo tenemos todo, nuestras vidas perdiesen vitalidad" y, a cambio, como "necesitamos sufrir como sea, nos convertirmos en unos neuróticos".
nuevo ciclo Pero la cuarentena no supone el final de nada, sino "el comienzo de una nueva vida que no tiene por qué ser peor que la primera. Cuando llegas a esta edad, tienes que aceptar que, a pesar de todo, vives en este mundo, y que ya resulta un poco patético seguir yendo de ingenuo con ciertos temas". Y no es que uno "claudique", o abandone aquello en lo que creía, sino que "tiene que asumir la realidad para tratar de ser un poco feliz". De hecho, "cuando hablas con gente que está al final de su vida, la mayoría dice que le hubiera gustado ser más feliz y amable con los otros". De ese momento vital habla Insomnio , de ese instante en que "te das cuenta de que muchos de tus sueños se han roto, pero tienes que recoger los pedazos y hacer algo con ellos, porque te quedan otros cuarenta años por delante".
Esta novela es, asimismo, el inicio de una nueva etapa para Fernando Luis Chivite, que ya está trabajando en su próximo libro, en la que repite tono, intención y narrador.