pamplona. La Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) visitó ayer el embalse de Yesa para conocer "la gravedad del deslizamiento" del margen izquierdo, como informó la Asociación Río Aragón, colectivo que solicita la paralización de las obras de recrecimiento de la presa y que se lleve a cabo un estudio en profundidad de la estabilidad de las laderas. En este sentido, el profesor de Hidrología de la Universidad de Zaragoza Javier Martínez Gil, miembro de la fundación, afirmó que "no hay proporción razonable entre el beneficio anónimo, que no sabemos a quién beneficia, y el daño que causa".
Martínez reiteró que "este proyecto no tiene justificación económica, social, medioambiental ni de dignidad" y aseguró que la mejor opción hubiese sido no hacer nada porque "los que tengan un problema con sus regadíos tienen que apañarse con lo que tienen, que ya es bastante", dijo.
La Fundación Nueva Cultura del Agua, compuesta por 200 expertos de toda la Península, quiso así mostrar su respaldo a la población de la zona porque han sufrido "un daño moral tremendo, esta gente ya ha pagado suficiente con el primer embalse; ha pagado suficiente por el progreso, entendido como destrucción de la naturaleza sin una ética de referencia, y tienen derecho a estar en paz". Martínez defendió la dignidad del profesor de la Universidad de Zaragoza Antonio Casas, "el único que hasta ahora ha tenido razón en todo esto", ya que advirtió que "había un problema de inestabilidad de la ladera muy importante". De hecho, "no se ha hecho nada más que dar el primer arañazo al terreno y esto ya ha empezado a moverse", señaló.
En esta línea, el alcalde de Artieda, Luis Solana, instó a la Administración a estudiar en profundidad "toda la ladera, no sólo el vertedero" y que para ello tengan en cuenta la opinión de profesores como Casas. Solana comentó que las conclusiones de los informes de Medio Ambiente "no son tranquilizadoras". >m.p.m.