pamplona. Las bibliotecas navarras están estos días a rebosar. Para poder hacerse con un hueco los estudiantes deben levantarse muy temprano, ya que para las 8.30 horas encontrar un sitio libre se convierte casi en una misión imposible. Y es que, los universitarios se encuentran inmersos en la temida época de exámenes finales mientras que los estudiantes de Bachiller se enfrentarán en menos de una semana a las pruebas de Selectividad. Unos duros trances que, en ocasiones, sobrepasan a estos jóvenes estudiantes e incluso les provocan cuadros de estrés académico y ansiedad. Así, el 64,4% de los universitarios encuestados se siente agobiados "siempre" o "a menudo" cuando se deben enfrentar a un examen, según constata un estudio sobre salud, bienestar y calidad de vida de la comunidad universitaria de la UPNA, que también pone de manifiesto que las mujeres se ven mucho más estresadas que los hombres (72,9% frente al 54,4%).
La Guía práctica para sobrevivir a los exámenes, impulsada por la Unidad de Asistencia Sanitaria de la UPNA, asegura en su introducción que "los exámenes producen tensión, nervios e inquietud, así como sensación de aislamiento y de sentirse bajo presión, es decir, provocan estrés". Se trata, señala la guía, de una reacción normal del cuerpo para afrontar los retos y situaciones de la vida. Un estrés que puede ser "útil" si se produce en su justa medida, sin embargo, cuando no es así, puede provocar síntomas de insomnio, falta de apetito, irritabilidad o nerviosismo. Unas manifestaciones que presentan entre el 15% y el 25% de los alumnos navarros que se ven sometidos a esta presión.
Para tratar de atenuar y rebajar estos síntomas, las responsables de la Unidad de Asistencia Sanitaria de la UPNA, la médico Ana Ansa y la psicóloga Marta Aristu, trabajan desde comienzos de curso en diversas actividades con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los estudiantes. Las acciones giran en torno a tres ejes fundamentales: la planificación del tiempo y del estudio, las técnicas de relajación y estrés y unos talleres para enfrentarse a los exámenes y sobrevivir a ellos. "Durante el presente curso entre 30 y 40 personas han participado en estos talleres", señala Ansa, que recuerda asimismo que tanto ella como su compañera Marta Aristu pasan consultas individuales con aquellos alumnos que así lo requieren. "Algunas suelen ser breves y un par de sesiones resultan suficientes para que los estudiantes se sienten más tranquilos a la hora de estudiar y enfrentarse a un examen. Otros, sin embargo, necesitan más tiempo y ayuda", apunta Ansa, que recuerda que en sus inicios "las acciones eran más globales, pero ahora muchas situaciones se resuelven en estas consultas personales".
desciende la demanda La Unidad de Asistencia Sanitaria lleva ya unos cuantos años ofreciendo este servicio a los universitarios y su efectividad, según indica esta médico, comienza a salir a la luz. "Durante los últimos exámenes de febrero, por ejemplo, no hemos tratado ninguna crisis de ansiedad. Los estudiantes nos van reconociendo y vienen antes para pedir consejos. Además, percibimos que la demanda está bajando ligeramente, lo que significa que se están haciendo bien las cosas", explica la médico del servicio.
Hasta el momento, las responsables de la Unidad de Asistencia Sanitaria abordaban tan sólo temas personales y psicológicos. "Cuestiones como agobios de última hora, la falta de autoestima, el pensar que no se va a llegar, la existencia de mucha materia para el examen....", indica Ansa. Sin embargo, últimamente han comenzado a recibir cuestiones sociales "a las que debemos hincar el diente, aunque aún no sabemos cómo las vamos a abordar". Los problemas de permanencia que atraviesan algunos estudiantes en ciertos momentos de su vida universitaria o las dificultades que se encuentran los alumnos cuando dejan el instituto o colegio y se adentran en la universidad son algunas de las cuestiones que deberán ser afrontadas por las responsables de este servicio. "No sabemos cuál es la razón, pero a los alumnos cada vez se les hace más complicado salvar el escalón del colegio a la universidad. No es una cuestión de intelectualidad sino se la manera de estudiar, de sentirse alumno... Sienten que pierden la tutela y lo pasan muy mal", explica Ansa.
El estudio realizado por la UPNA también pone de manifiesto que son los alumnos que se enmarcan en el grupo de edad de 18 a 20 años son los que se sienten más estresados, mientras que cuando alcanzan los 24 años se aprecia una disminución en el agobio a la hora de enfrentarse a las distintas circunstancias académicas: exámenes, exposición de trabajos, tareas...