san sebastián. Las derechas de Abel Barriola y Aimar Olaizola se convirtieron ayer en protagonistas de la elección de material de la final del Manomanista de la LEP.M que ambos disputan el domingo en el Atano III de San Sebastián. Sin embargo, los protagonistas del último partido de la competición reina de la mano no comparten el debate abierto en torno a sus diestras. Lo respetan. Pero no lo entienden. ¿Por qué? Porque, pese a lo dicho y escrito, consideran que han llegado a la final del mano a mano por méritos propios. Consideran que las lesiones que sufrieron en el pasado ya están olvidadas y que resultan intrascendentes para su duelo del domingo.
Ambos se defienden de las dudas infundadas sobre el rendimiento de sus derechas. Para Barriola, los problemas que hace años tuvo en su mano diestra han quedado arrinconados en el baúl del olvido. "Me parece normal que hace unos meses hubiera un ambiente de duda sobre el rendimiento de mi mano derecha, pero en este Manomanista ya se ha visto que está bien, que el golpeo que hago es sano y limpio. Gane o pierda no va a ser por la mano derecha". Tal vez, si gana, sí. Será porque le ha vuelto a responder, como lo hizo en el Cuatro y Medio y en los cinco partidos de este mano a mano.
A Aimar le pasa otro tanto. El problema no es su mano, sino su brazo. También el derecho. La lesión se la produjo hace ya cuatro años, pero se sigue hablando de ella. "Esta historia la estoy escuchando desde que tuve la lesión, pero, desde entonces, he ganado txapelas y, para mí, la derecha está recuperada". Resignado, dice que, "hasta que me retire, tendré que escuchar lo mismo. No me molesta, pero estoy cansado. Es algo que, para mí, no tiene lógica y la gente lo comenta porque lo escucha en los medios de comunicación".
Entre los dos también se sacan la cara. Barriola no participa del debate sobre el brazo derecho de Aimar. "Le he visto bien, en la línea de los últimos años. Es un pelotari competitivo y falla muy pocas veces. Su derecha, por lo menos en semifinales, me dejó una buena sensación". Olaizola le devuelve el cumplido. "Barriola, para ser zaguero, anda mucho en la cancha, remata bien y tiene dos manos muy buenas". Los finalistas coinciden en todo: en su buen estado de forma, en su respeto mutuo, en que el saque y el resto serán fundamentales y en su hambre de convertirse en bicampeones. Sólo uno podrá lograrlo.