Pamplona. Por desgracia, el Estado franquista estuvo homologado durante bastantes años a Europa. En Alemania y en Italia también tuvieron que padecer una dictadura. En ambos países se dio la figura de los campos de concentración con trabajos forzados: presos políticos sirvieron en fábricas y obras públicas a cambio de nada. Bueno, muchas veces, a cambio de perder la vida. Pero a diferencia de lo sucedido en aquellos países, cuando acabó el régimen fascista aquí no hubo un debate público y una reparación moral a sus víctimas. Todo lo contrario, una nueva paletada de silencio. Un grupo de entidades sociales han confluido ahora en Navarra para intentar compensar esto. Aunque mucha gente no lo sepa, más de 15.000 presos del franquismo cumplieron condena levantando obras y construyendo carreteras en Navarra. Uno de los casos más conocidos es el tramo de Igal a Vidángoz, en el valle del Roncal, gracias al colectivo Memoriaren Bideak que publicó un libro firmado por Fernando Mendiola y Edurne Beaumont. Este sábado tendrá lugar una nueva edición del homenaje a aquellos luchadores y sus familias, aunque en este caso el acto contará con tres añadidos importantes: una exposición a cargo de Gerónimo de Uztariz, un documental realizado por Eguzki Bideoak y una página web (www.esclavitudbajoelfranquismo.org ) elaborada por Ederbide-Visualiza.
Esclavos en la frontera pirenaica se exhibirá en pueblos de los Pirineos, la Universidad Pública de Navarra e institutos de secundaria y otros lugares del Estado. Tanto Edurne Beaumont como Jaxinto Gómez (Ederbide) como José Miguel Gastón (Gerónimo de Uztariz) y Aitziber Sánchez (Eguzki) coincidieron en resaltar la vocación alternativa de la iniciativa. La historiadora de Memoriaren Bideak Edurne Beaumont explicó ayer en rueda de prensa que la mayoría de los 15.000 republicanos realizaron trabajos forzados desde 1939 a 1941. Algunos, incluso, hasta 1945.
"Seguramente fueron muchos más los republicanos que hicieron trabajos forzados. Falta mucha documentación sobre esos años", confesó Beaumont, que lleva cinco años investigado sobre el tema. Con este proyecto, sus creadores quieren que las instituciones "reconozcan la lucha de estas personas contra el fascismo". "Pensamos que es importante que se dé a conocer el tema, que se den facilidades para investigar y que se sepa dónde hubo campos de concentración. Las condiciones de vida eran durísimas. Casi 70 años más tarde, los republicanos que sobrevivieron reciben con extrañeza y mucha alegría que los historiadores recuerden y difundan cómo vivían", dice. El domingo varios de ellos revivirán aquella pesadilla pero con el apoyo de los que se citen allí.