pamplona. Entre los integrantes de la banda La Pamplonesa había ayer en la procesión cuatro miembros cuya alegría superaba, si cabe, la del resto de sus compañeros. Zuriñe Mayo Hermoso de Mendoza, Peio Fontán Larralde, Nekane Solana Arocena e Íñigo Guembe Sada viven sus primeros Sanfermines como componentes de la banda de pleno derecho, ya que lograron una plaza a la que optaban cuarenta aspirantes tras superar una oposición. Sin embargo, ya había colaborado en otras ocasiones supliendo bajas. Por ello, los Sanfermines de 2007 los recordarán con especial cariño. Un cariño que vivieron muy de cerca a lo largo de todo el recorrido, gracias a los halagos recibidos por los presentes. "Lo más bonito es ver como te lo agradece la gente con sus aplausos o cuando gritan lo de Esa, esa, Pamplonesa", indica Íñigo Guembe Sada, vecino de Olite de 22 años y que toca el bombardino.
Para la pamplonesa Zuriñe Mayo Hermoso de Mendoza, de 24 años, es un privilegio poder ser partícipe de las fiestas. "Este año ha sido mi primer Chupinazo en la banda y se me ponían los pelos de punta, al igual que me ha ocurrido hoy -por ayer- en la procesión", señala la nueva clarinetista de La Pamplonesa.
El mayor de los novatos es Peio Fontán Larralde, de 31 años y vecino de Lesaka. Aunque durante estas fiestas toca el saxo barítono, él sacó plaza de saxo tenor. "Me gusta tocar en un día como hoy porque es una mañana bonita, donde la gente es muy cercana, anima mucho a la banda y se ve que siente todo lo que significa la procesión. Pero, por otro lado, soy de Lesaka y allí también son Sanfermines... Mi cuerpo está aquí, pero la cabeza en Lesaka", bromea.
Para la pamplonesa Nekane Solana Arocena, de 28 años y que toca el flautín, "es impresionante ver el cariño que te da la gente".
Con humor, menos duro Pero tras la alegría del primer día, saben que les quedan muchos madrugones por delante hasta el día 14. "Si lo llevas con humor todo resulta más fácil. Porque si te levantas enfadado y vas a las dianas de mala leche, al final te amargas todo el día y no vas a disfrutar", comenta Nekane Solana.
Además, también tiene tiempo para la diversión, ya que suelen descansar un par de días. "Se lleva con la mayor dignidad posible y, aunque tengamos dos días de descanso, se hace duro. Por ejemplo hoy -por ayer- tenemos que estar todo el día tocando durante muchas horas y es muy cansado. Y aunque tengas los días de descanso para recuperar fuerzas, siempre se aprovecha para salir de marcha", apunta Zuriñe Mayo.
Para Peio Fontán las fiestas, al final, se hacen largas "porque hay que madrugar mucho para tocar las dianas y, con el paso de los días, se hace pesado. Y si le añadimos el calor, el traje, el peso del instrumento... acaba siendo bastante duro. Pero lo hacemos con ilusión y es gratificante".