pamplona. Había una vez, en una explanada, una gran carpa cubierta con centenares de gradas. En los alrededores del entoldado, decenas de caravanas. Además, había elefantes indios, camellos, caballos, ponis, cocodrilos y una treintena de pirañas del amazonas. Entre todo ello, algunas personas saltan, andan por cuerdas de menos de un centímetro y medio de grosor, otros hacen malabares. En total, doscientas personas de 30 países y culturas diferentes que forman el Circus Universal. El circo, el espectáculo más antiguo del mundo, que como todos los años en Sanfermines acude a Pamplona para deleitar con su arte a pequeños y mayores.
Llegan a la ciudad en fiestas, recorren cientos o miles de kilómetros con sus casas sobre ruedas para hacer disfrutar, para lograr sacar una sonrisa o un aplauso al mundo. Y así, hasta el próximo 15 de julio permanecerán en Pamplona, donde conocerán su próximo destino. ¿Cómo es la vida de un circense? ¿En qué consiste su día a día? ¿Qué hacen entre actuación y actuación? Generaciones de acróbatas, de malabaristas, de domadores, de equilibristas, de payasos... Son las personas que mejor conocen la geografía mundial, son aquellos que un día decidieron dedicarse a viajar, a sorprender y a robar risas y carcajadas.
de generación en generación
Así es la vida de un circense
Enys Faggioni -encargado del marketing del Circus Universal- pertenece a la cuarta generación de una familia de circenses. Su hermano es domador de cocodrilos, sus padres, abuelos y bisabuelos, acróbatas, también formaron parte del espectáculo. Y es que -como explica- la vida en el circo además de elegirse se lleva en la sangre. Para él, los viajes, el espectáculo, las sonrisas y la vida en esta gran familia son la mejor opción de existencia. De esta manera, viven en su particular barrio dos centenares de personas. Comen en familia o entre amigos, entrenan durante horas para el momento del espectáculo, duermen en sus caravanas y así hasta el siguiente lugar de festejo.
Un total de dos espectáculos diarios, en Pamplona, a las 17.45 y a las 20.15 en la carpa ubicada en el Plan Sur. En ellos, se puede ver cómo un hombre mete su cabeza en la boca dentada de un cocodrilo o como éste mismo le toca la mandíbula, se puede observar como elefantes indios pasan por donde les dice su domador o como suben y bajan de un peldaño, trapecistas, malabaristas, equilibristas, la actuación de un grupo de payasos musicales, el paseo de un carrusel de caballos, acróbatas en columpio ruso, camellos siberianos, palomas adiestradas e incluso una persona vestida con un buzo da de comer a pirañas del amazonas, así hasta un total de 25 actuaciones que en dos horas y media desfilan con sus mejores galas por el entoldado del Circus Universal.
los animales
Domar y trabajar con artistas de origen salvaje
Desde los comienzos del circo como espectáculo artístico, los animales han formado una parte casi fundamental del mismo. Ellos se han convertido de manera merecida en unos artistas más del show . Se trata de animales salvajes, que en su hábitat cotidiano no están acostumbrados a vivir entre humanos o a pasear delante de personas. Sin embargo, "se encuentran entre nosotros desde pequeños. Así, desde su nacimiento, los domadores les dan de comer, juegan con ellos, les recompensan cuando hacen las cosas bien, les miman como a uno más y permanecen decenas de horas al día junto a ellos. De manera que, ya están acostumbrados, no se asustan ni de los aplausos ni de las multitudes. Saben que son artistas", explica Faggioni.
Decenas de animales que conviven con esos dos centenares de artistas circenses y juntos viajan de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, "rumbo a la aventura", como señala el encargado del marketing del circo. El circo, un crisol de culturas compuesto por personas que un día decidieron dedicarse al espectáculo. Aunque, "no siempre viajamos los mismos juntos. Tratamos de ir cambiando los números habitualmente para no mostrar el mismo espectáculo continuamente. Hay que renovarse, por ello ahora estamos estos 200, pero probablemente dentro de unos meses habrá cambiado algo la plantilla", afirma.
se abre el telón
El momento más satisfactorio de la actuación
Cada artista tiene su función dentro del espectáculo, pero para cualquiera de ellos el mejor momento de una actuación es cuando las cosas salen como habían preparado y observan como la gente con aplausos o risas, depende del caso, agradece y reconoce su trabajo. "Son muchas horas las que estas personas dedican a entrenar y a preparar su actuación para que todo salga bien. Muchos de ellos, incluso, arriesgan su vida como en el caso de los cocodrilos y pirañas si se trata de animales o en el caso de los equilibristas, paseando sobre un cable a varios metros del suelo. De manera que un aplauso reconforta su trabajo", indica Faggiani.
Pero no sólo del espectáculo en la carpa viven los circenses, y así lo expresa Enys Faggiani, de hecho "después del espectáculo cada uno hace su vida. Pasean por las calles de la ciudad en la que estemos, pasan el rato con sus amigos o también actuan para los enfermos en los hospitales. La vida aquí es igual que la de un barrio normal o que la vida de un artista corriente, sólo que en algunos aspectos puede parecerse más a un gran hermano", describe el encargado de marketing.