ACE ya más de un mes, algunos medios de comunicación de Madrid vinculados al PP publicaron que la Ejecutiva Federal del PSOE no iba a consentir un pacto de los socialistas navarros con Nafarroa Bai. El pánico a la reacción del PP y el cálculo electoral -un cálculo, por cierto, sin ningún contraste- aconsejaron a los Rubalcaba , Guerra , Blanco , Bono y demás conspicuos jacobinos evitar a toda costa que el PSN pudiera perjudicarles. Navarra, como si fuera un barrio del distrito de Vallecas. Desoyendo el mensaje de Zapatero en el Debate del estado de la Nación sobre la impecable calidad democrática de NaBai y el deseo de cambio expresado por los navarros, los más altos responsables del PSN, Puras y Chivite o Chivite y Puras, se han plegado al aparato y ellos sabrán por qué, puesto que sacaron pecho en Ferraz cuando se les imponían candidatos que no eran de su agrado, y se pusieron bravos, y desafiaron, y no pararon hasta revocar a cualquier candidato que no fuera idóneo, para ellos. Esta vez no. Esta vez han preferido estafar a su propio electorado, que votó a las esperanzas de cambio prometidas por Puras en la campaña electoral. Esta vez han preferido estafar a la democracia manteniendo durante mes y medio en suspenso el desarrollo institucional de Navarra. Esta vez han preferido estafar a los ciudadanos y mantenerlos en vilo, entre la inquietud y la esperanza. Esta vez han preferido estafar a sus propios órganos de gobierno, convocados por tres veces para expresar su voluntad, a sabiendas de que no iban a poder cumplirla. Esta vez no han sacado pecho, han tragado y han perpetrado la gran estafa. Ellos sabrán por qué, hay que seguir preguntándose, ya que cuesta creer que Ferraz imponga por la fuerza semejante inmolación. A partir de ahí, cualquier salida, cualquier iniciativa que Puras y Chivite propongan será un fracaso. Fernando Puras, como candidato, no tiene otra salida que la dimisión. Presentar de nuevo su investidura ofreciendo ese disparatado Gobierno para la convivencia no es otra cosa que el canto del cisne, el colmo de la humillación para un político que ni siquiera parece dispuesto a reconocer su responsabilidad. Todo este tiempo mareando la perdiz no puede ocultar el descalabro de un candidato que ha llevado al PSN a la tercera fuerza y que ante el aparato central de su partido no ha sabido defender la voluntad mayoritaria de los navarros y, lo que es ya inaudito, de las estructuras de su propio partido que votaron por el desalojo de una derecha, la de UPN-PP, que ha insultado y humillado al PSOE y a sus dirigentes cuanto y cuando ha querido, con publicidad y con alevosía. Por tres veces fueron convocadas la Ejecutiva y la Asamblea Regional del PSN, por tres veces los órganos de dirección se pronunciaron sin fisuras a favor del cambio y el pacto con NaBai e IUN. Que se sepa, nadie les ha convocado para esta pirueta final. Chivite y Puras no les han dicho la verdad, les han ocultado lo que sabían. Y está claro que lo que ambos sabían es que Navarra no iba a decidir. El más damnificado por esta estafa va a ser el propio PSN, un partido en caída libre desde 1993, un partido falto de discurso propio, un partido del que algunos listos huyeron hacia el paraguas de UPN y fueron recibidos con los brazos abiertos, un partido que se ha ido desangrando en puro cainismo y que, después de esta oportunidad perdida, parece resignado al suicidio político. Dado el paso, Puras y Chivite dejan las manos libres a UPN para que su sempiterno y ya amortizado candidato, Miguel Sanz , decida el inmediato futuro de Navarra, ya sea gobernando en minoría, o en coalición, o incluso obligando a repetir unas elecciones que, muy probablemente, podrían darle la mayoría absoluta mientras que el PSN se hundiría definitivamente, aunque algunos de sus dirigentes pudieran recoger las migajas que la derecha tuviera a bien regalarles.