tudela. Desde el balcón de la Casa del Reloj, a pocos minutos de las 12.00 horas, Tudela era ayer un mosaico en rojo, blanco y amarillo azafrán que bramaba, al compás de una sola voz, que las fiestas de Santa Ana tenían que empezar de inmediato. Ricardo López, el edil regionalista al mando del área de Deportes, cumplió el deseo popular hecho un manojo de nervios y emociones contenidas, con un escueto "¡Viva Tudela, viva Santa Ana, viva Navarra!" que el estruendo de la multitud devoró a la espera del estallido de la pólvora en el cielo indeciso, entre nubes y claros, de la capital ribera.
Con la misma indefinición se vivía dentro del edificio central de la plaza Nueva la llegada gradual de autoridades invitadas al acto de arranque de las fiestas patronales. Los regionalistas aterrizaron en bloque, encabezados por Javier Caballero y María Kutz (los más madrugadores), a los que siguieron y se unieron para la triunfal foto de familia, Miguel Sanz, Luis Campoy, Javier Pomés, entre otros, y todos los representantes municipales del equipo de Luis Casado.
Instantes después, la edil Milagros Rubio hizo de anfitriona en la llegada de Patxi Zabaleta y Uxue Barkos, que repetía chupinazo tudelano y se mostraba encantada de compartirlo con los miembros de su formación en la Ribera. Zabaleta, que ya había estado también en el acto de descorche de las fiestas de Tudela, reconoció que "es la primera vez que lo vivo en el balcón". En cuanto al PSN, el grupo municipal tudelano se quedó huérfano de líderes (al contrario que el año pasado cuya asistencia fue llamativa, cuando menos) y aportó la visita de Elena Torres y Román Felones. La tradicional imagen de familia de unos y otros la ganó por goleada UPN que, según el alcalde Luis Casado, se había trasladado a la capital ribera en señal de "reconocimiento a la labor que hemos hecho en esta ciudad y a los buenos resultados que obtuvimos en las elecciones pasadas", aseguró. En segundo lugar en el marcador de representación fueron los de NaBai que, además, contaron con un plus de emoción al acudir a la cita con el recuerdo vivo del concejal José Mary Lacarra, fallecido hace unos meses.
La tercera fuerza festiva fue la de los socialistas, en cuyas gradas había demasiados huecos. El más sonado, el de Fernando Puras, entre otras cosas, por su condición de tudelano. El portavoz local, Manolo Campillo, justificó ausencias admitiendo que "es verdad que hay personas que no están aquí" y aclarando que "es porque están reuniéndose, hablando y todavía gestionando la situación política en la que nos encontramos". Curiosamente, todos sus posibles interlocutores (a excepción de los de IU) estaban ayer en Tudela.
juntos, pero no revueltos Al contrario que en la calle, donde miles de personas se rozaban por obligación entre sudores y compartían katxis y botellas, en la Casa del Reloj se guardaron las distancias. Pocos saludos e inexistentes los apretones de manos entre los dos extremos de la balanza política navarra, que ocuparon partes opuestas en el salón de la Casa del Reloj. El momento más cercano lo protagonizó Iñaki Cabasés (NaBai) que, en el momento en el que las filas regionalistas se colocaban para la foto de familia a modo de equipo de fútbol, con el míster en el centro, gritó: "Miguel, sonríe un poco, joder, que tienes motivos". Y Sanz lo hizo de oreja a oreja. Posteriormente, comentó que "Iñaki y yo somos amigos al margen, como es evidente, de las discrepancias políticas. Eso no quita para que a lo largo de los años hayamos mantenido una amistad que es sincera. Siempre me dice que tengo que sonreír más y, claro, yo entiendo que soy de rasgos duros y no lo hago tanto como debiera", admitió.
El estallido del cohete, unido al de las botellas de cava, acortó distancias. Luis Casado, alcalde de Tudela, vaticinó una excelente semana patronal porque, según su particular filosofía, "cuando las fiestas empiezan bien, suelen acabar bien y yo he visto que hemos empezado con buen pie. Se ha parado el aire, tenemos sol y la gente, que es lo fundamental, tiene ganas de juerga", comentó.
Por su parte, el protagonista del día, Ricardo López, confesó que "lo que siento es una mezcla de emoción, alegría, satisfacción y nervios que no puedo explicar; esto es sublime", afirmó.