tudela. Los pocos mozos que se animaron a correr en el primer tramo del último encierro de las fiestas de Santa Ana de Tudela se las vieron y se las desearon para retirarse a tiempo de la cara del primer toro que, encabezando la manada, llegó a la curva de Griseras a velocidad de vértigo. Ni él mismo supo frenar a tiempo y se estampó contra el vallado dejando profundas marcas de las astas en la madera y un susto de muerte al público que veía la carrera en ese punto.
Por lo demás, el último encierro matutino de las fiestas 2007, que duró 4 minutos y 51 segundos, no tuvo mayores incidencias ni excesiva emoción, al menos visto desde las tablas. Pocos corredores, toros sin límite de velocidad, sobre todo el que abría grupo, y espacio de sobra para lucirse muy pegado a los cuernos. El público respondió a medias a la cita e, incluso, dejó huecos libres en el vallado. Una vez más, la última curva del recorrido, la de acceso al callejón, propició algunas de las mejores carreras del encierro, con tímidos derrotes del toro peleón de la jornada, que siguió con su infernal galope hasta los corrales.
Los pocos mozos que vieron la oportunidad de participar en la carrera santanera antes de que sonara el Pobre de mí destacaron la rapidez de los morlacos y su total indiferencia hacia los esforzados corredores. De hecho, ninguno de los animales se fijó ni en tablas ni en personas como queriendo quitarse de encima cuanto antes el trámite del encierro para llegar sanos y salvos a la plaza.
dos atendidos La limpieza con la que se cubrió el recorrido hizo que los miembros de los dispositivos sanitarios pudieran darse un respiro después de seis días de fiesta. Al final, el parte de heridos podría calificarse de inmaculado ya que sólo dos personas pasaron por enfermería y no se registraron traslados al Hospital Reina Sofía. Los heridos fueron M.P., de 23 años y natural de Tudela, que sufrió erosiones varias; y J.F., de Cascante, que tuvo que ser atendido por varias erosiones en la espalda, el codo izquierdo y la mano derecha.