estella-lizarra. Unos pasos para adelante y otra vez para atrás. Las estellesas no se lo pusieron nada fácil ayer a la Corporación municipal para llegar, desde la basílica de Nuestra Señora la Real del Puy, al ayuntamiento. Cientos de mujeres se reunieron para festejar la tradicional Bajadica del Puy de las Chicas, y desfilaron por las calles de la localidad al ritmo de la marchaBajo la doble águila .
Subir a la basílica de la patrona estellesa requiere tomar un par de veces el aire. Muchos se enfrentaron ayer a la empinada cuesta para asistir, a las 11.00 horas, a la misa oficiada por Javier Razkin. La celebración estuvo ambientada por el coro del Puy de la Cofradía de los Sesenta de Santiago . Sus quince miembros, bajo la dirección de Antonio Roa, interpretaron, entre otras obras, un himno de entrada en honor a la Virgen, La petite messe de Concone, y para finalizar, una pequeña pieza como despedida a su patrona, que gusta especialmente entre los vecinos estelleses.
En el exterior, numerosos niños esperaban el disparo de bombas japonesas. Cuando una a una comenzaron a explosionar, los pequeños, y algún que otro mayor, se desperdigaron en busca de los caramelos, los yoyós y otros juguetes de plástico que caían del cielo. Mientras, la banda Unión Musical Estellesa se preparaba para el desfile. "Creo que somos la banda más joven de Navarra", comentaba su director, Oskar Fernández. De sus más de 80 miembros, la mayoría rondaba los 16 ó 17 años. Entre los músicos, se encontraban Anabel y Miren Duval, homenajeadas el viernes por el grupo de ex dantzaris Francisco Berruete por su labor como gaiteras, aunque en esta ocasión tocaban la trompeta y el trombón respectivamente.
A las doce, los más txikis del grupo estellés de dantzaris Larrainzar tomaron posiciones a la cabeza de la procesión y comenzaron a desfilar al son de los gaiteros, seguidos por la banda de música. Cerrando la comitiva, la Corporación municipal con la alcaldesa, Begoña Ganuza, entusiasmada. "La bajadica del Puy de las chicas es un acto muy especial y participativo, que vivimos intensamente", comentaba. En un principio, la programación de festejos tan sólo incluía, el domingo y coincidiendo con la procesión, una bajadica de hombres. "De alguna forma, impulsar este acto era una reivindicación de las mujeres para que también tuvieran su protagonismo. Es un homenaje a todas las mujeres de Estella", expresaba la primera edil.
sin prisas En la calle Valdeallín, esperaban numerosas estellesas dispuestas a frenar lo más posible el desfile. Agarradas de los hombros, tarareando un lalala repetitivo, las cuadrillas avanzaban varios pasos hacia adelante y retrocedían otros hacia atrás. Uno tiene que olvidar las prisas y disfrutar con paciencia de un pasacalles en el que parece que el tiempo se detiene y que en veinte minutos puede no avanzar más de quince metros. "¿Que cuánto dura el acto? Depende de lo que quieran las mujeres ralentizar la llegada al Ayuntamiento", explicaba María Puy Aro, que bailaba junto a su hija de 6 años Maite Chocarro. "Es bueno que conozcan esta tradición desde pequeños, aunque sí que uno termina cansado de bailar", explicaba.
Miriam Garbayo también quería que sus hijos participaran del acto. Llevaba de la mano a las gemelas Carmen y Lucía Barcos, de 3 años, que bailaban encantadas. "A mí me traían mis padres y ahora yo traigo a mis hijos. El año pasado también estuvieron. Les gusta mucho", contaba Garbayo. Desfilaban en primera fila, seguidas muy de cerca por su hijo Javier. "Hoy les toca a las niñas y mañana saldrá bailando él", decía la madre.
Las cuadrillas, de manera improvisada, se habían colocado por edades. Primero, el casi medio centenar de niñas y alguna madre. Detrás, varias adolescentes; y por último, jóvenes y no tan jóvenes que tenían muchas ganas de pasarlo bien. "Llevamos participando más de veinte años", explicaba Celina Osés, agarrada de sus amigas Maite Galdeano, Cristina Ros, Floren Arana y Antonia González. "Esto es genial. Hay muchas más mujeres que otros años. Este es un día muy especial para nosotras, porque los maridos nos dejan todo el día para que nos los pasemos bien juntas. Hoy, incluso, nos permitimos saltarnos la dieta y desayunar un café con un cruasán", comentaba sin dejar de bailar.
Con mucha calma, y eso que el lunch esperaba en el Ayuntamiento y se acercaba la hora de comer, las mujeres atravesaron la estrecha calle Carpintería, abriéndose hueco entre la multitud de vecinos que esperaban para verlas pasar. Jesús Garín y Estefanía Laseras, residentes en la ciudad del Ega desde hace 46 años, observaban el desfile. "Es uno de los actos más bonitos de las fiestas. La Bajadica del Che del viernes es diferente, porque es más bien una gamberrada de jóvenes. Esta es mucho más limpia y fina", opinaba Laseras.
Tras más de dos horas de canturreos y bailes, llegaron al Consistorio, desde el que la alcaldesa agitó su pañuelo rojo. Las mujeres congregadas en la plaza hicieron lo mismo, y así, con los pañuelos al aire finalizó el acto. Hoy, turno para los chicos.