ahora, la ley del silencio. Después de ignorar la voluntad de los socialistas navarros y tras exponerlos al ridículo público, los dirigentes nacionales del PSOE mandan callar a las voces discordantes. El más reciente mensaje de José Blanco, secretario de Organización, dice que la dirección no va a aceptar las críticas internas a la Ejecutiva del PSN. No parece, sin embargo, que la orden vaya a cumplirse a rajatabla; ya asoman opiniones contrarias a la gestión realizada ante Ferraz por Carlos Chivite y Fernando Puras, a quienes se apunta como principales responsables por no haber defendido en Madrid los intereses de Navarra y para quienes los críticos no encuentran más salida que la dimisión. Pero aquí llega la segunda parte del mensaje de Blanco: prohibido dimitir en el PSN. Como si no hubiera pasado nada, como si la frustración que padecen los militantes y quienes confiaron en el cambio político sólo mereciera una respuesta: todo sigue igual. Y eso es imposible. Las bases del PSN se sienten engañadas; unos no lo ocultan y otros lo dicen en voz baja. A unos y otros habría que pedirles determinación, una plasmación pública de ese estado de malestar que hiciera ver al resto de la sociedad navarra que el PSN es mucho más que una sucursal (lo mismo de lo que tantas veces han acusado a UPN respecto al PP...) y tiene personalidad propia. En este sentido, se echó en falta una presencia más nutrida de militantes socialistas entre los centenares de personas que el viernes por la tarde manifestaban su queja ante la sede del PSN en Pamplona. Madrid quiere cerrar filas y acallar bocas ante un hecho que como no tiene una justificación lógica coloca a quienes tratan de explicarlo en una situación esperpéntica. Como el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, defendiendo que el PSOE encumbre a la presidencia del Gobierno foral a quien hace unos meses comparó a esa comunidad con "una fábrica de parados". La falta de credibilidad acampa entre los dirigentes socialistas. Incluso cuando Blanco asegura que Puras y Chivite discreparon de la decisión de la Comisión Ejecutiva Federal hay que poner esa afirmación en cuarentena. Puras y Chivite que, por cierto, han adoptado para sí mismos esa ley del silencio y no han abierto la boca.