falces. Con ganas y mucha expectación, cientos de vecinos y foráneos acudieron ayer puntuales a la peña de Falces para su primera cita del año con el encierro del Pilón. Unos con las legañas todavía en los ojos y otros con cara de haber pasado una buena noche festiva, treparon por el monte para buscar un sitio seguro para ver la carrera, una de las citas taurinas más curiosas de Navarra. La actuación de las vacas del falcesino Teodoro Vergara fue rápida y limpia, con tan sólo tres atenciones menores por caídas.
Un cuarto de hora antes de las nueve de la mañana, los gaiteros de Falces abrieron paso a la pequeña réplica de la Virgen de Nieva hasta su hornacina en el Pilón, desde donde la patrona presidirá la carrera hasta el último encierro. Las jóvenes joteras Miriam Sesma, de 17 años, y Lara Diego, de veinte, cantaron a la virgen con emoción. "Cuando le rezo a la Virgen, le rezo con mi cantar. Si ese cantar es la jota, oigo a la Virgen llorar", rezaba la letra. Nada más terminar, las falcesinas corrieron a un sitio seguro antes de que dieran las nueve. Esto dio paso a la tradicional canción del Pilón, entonada por los mozos al ritmo de la charanga Bakerías. Después de los ritos previos, el ambiente se tensó para esperar el estallido de los dos cohetes que anuncian la carrera, lanzados abajo, en el casco urbano.
Las reses de Teodoro Vergara salieron en manada desde los corrales del monte. Corrieron prácticamente en solitario hasta alcanzar la Fuente de los Pajaritos, donde les esperaban más mozos. Al enfilar la última cuesta de tierra, la emoción aumentó. Varios corredores se mantuvieron pegados a las astas de las primeras vacas de la manada y un pequeño grupo de mozos cayó al suelo en el tramo final. El resultado fue leve. Los voluntarios de DYA tan sólo tuvieron que atender a tres varones por los raspazos de la caída.
Como anécdota, varios sanitarios tuvieron que subir al monte tras el aviso de que una persona no podía bajar de la peña. Preparados para encontrarse con un herido de consideración, se toparon con un joven que de lo único que se podía quejar era de una melopea de espanto. El juerguista ni siquiera se había enterado de que las vacas ya estaban a buen recaudo. Una cuadrilla de forasteros que había pasado la noche en Falces celebrando una despedida de soltero, disfrutó con humor de la jugada desde el otro extremo del recorrido. Cualquier incidente gracioso valía un aplauso.
vacas poco huidizas El ganadero local Teodoro Vergara contempló la carrera de sus reses desde lo alto del Pilón. Una vez abajo, comentaba que sus animales no son muy dados a la escapada: "No suelen escaparse y son bastante limpias. Las de hoy (por ayer) han corrido bien tanto en el encierrillo, donde había mucha gente por ser domingo, como en el encierro. Elijo vacas de un tamaño normal y que estén hechas; prefiero que la gente disfrute de la carrera y evitarme los días de buscar a los animales por el monte", explicaba Vergara.
El ganadero falcesino, que lleva doce años en el oficio y cuatro participando con sus reses en el Pilón, volverá a protagonizar las carreras del miércoles y jueves. Además, esta tarde regalará a sus vecinos un encierro por las calles de la localidad.