tafalla. El penúltimo encierro de las fiestas de la ciudad del Cidacos dejó un sabor amargo. Carmelo Buttini Echarte, vecino de Pamplona y corredor habitual, sufrió una cornada de entre 10 y 15 centímetros en el glúteo derecho en una de las últimas rectas del recorrido.
A las 8.00 horas, como todas las mañanas desde el pasado jueves, comenzó el encierro de Tafalla. Una carrera que a diferencia de la del viernes, que duró casi cuatro minutos, fue rápida, ya que finalizó en un minuto y 55 segundos. Además, en la de ayer el toro que iba en solitario fue el primero y no el último como hace dos días.
Según el pastor Felipe Sota la carrera fue rápida, con un astado por delante "limpiando el recorrido". "El toro se iba fijando en los corredores. Iba a una velocidad impresionante", aseguraba. Y es que, casi desde el inicio una de los seis reses de la ganadería Recitales de Sevilla se adelantó al resto de sus campañeros. Tras él, a unos cuantos metros le seguían, hermanados, cuatro toros y dos bueyes. Algo más atrás cerraban el grupo el último astado que avanzaba junto a otro buey.
Uno de los cuatro toros que iba en el segundo grupo fue el que en la Avenida Sangüesa, a la altura con la calle Martín Espronceda, corneó a Carmelo Buttini Echarte de 37 años, un corredor habitual que momentos antes del comienzo del acto aseguraba que "sólo pensaba correr uno de los encierros de Tafalla, pero que al final lo había hecho todos los días". El corredor, vecino de Pamplona y conocido vendedor de prensa porque regenta la librería La casa del libro de la calle Estafeta, sufrió "una herida por asta de toro en la región glútea derecha disecando el recto", según indicó Berly Núñez, uno de los doctores encargado de atenderle momentos antes de trasladarlo al hospital Virgen del Camino de Pamplona.
Los servicios sanitarios que atendieron en un primer momento a Buttini indicaron que "le habían limpiado la herida, le habían dado anestesia local en la zona afectada y realizado la primera exploración". Asimismo, explicaron que, aunque "todo apuntaba a que la herida no iba a ir a más", habían decidido que una ambulancia le llevará a Virgen del Camino para que le observaran más detenidamente. Aquí los especialistas decidieron operarle porque tenía afectada la vejiga y el ano".
Pero el conocido corredor pamplonés no fue el único herido. Los cinco puestos médicos que tienen los servicios de emergencias de tafalla atendieron a otras tres personas, una de ellas con otra cornada en el glúteo pero de menor importancia. Según el personal sanitario se trataba de un joven de 26 años "con una contusión y erosión en la nalga izquierda" motivada por un asta de toro a la altura del Puente situado en la avenida Sangüesa. Una cornada, apuntaron, que no requirió más que de una "limpieza y desinfección con apósito de la zona", porque el asta no atravesó la piel. El joven fue atendido también por "erosiones en el brazo derecho" motivados por la caída. Tras ser atendido, aclararon, se fue por su propio pie.
Mejor suerte corrió el participante que fue empotrado contra el vallado del último tramo, cerca de la plaza de toros, por tres astados. Y es que según uno de los pastores encargados de custodiar a las reses en el último tramo, un mozo quedó "pegado en las tablas mientras tres toros le intentaban coger". Pero a pesar de lo aparatoso del accidente el corredor sólo sufrió algunos golpes.
una carrera difícil Tras el encierro, entre los corredores había división de opiniones. Pese a que Ricardo Cárcamo, un corredor de Cenicero (La Rioja) comentaba que "había entrado en carrera muy bien, y que se trataba de los mejores toros de la semana", no todos los corredores de ayer compartían esta opinión.
Miguel Fernández, otro de los habituales de los encierros navarros, aseguraba que "no había corrido a gusto" porque el toro que iba solo al principio le había "descolocado": "Iba rápido y buscándonos en la curva. No nos ha dejado correr bien". Por ello, indicaba que había sido un encierro difícil. "No he visto toro hasta que no lo tenía encima", concluía. Otro corredor, Carlos Izura, a pesar de que también opinaba que la carrera había ido muy rápida, aseguraba que se "podía llevar porque el toro solitario no derrotaba ni buscaba": "El segundo o tercero si que era más peligroso".