noáin. Miguel Muñoz, concejal de Deportes del Ayuntamiento de Noáin, fue quien lanzó el cohete desde el 1ºD del número 44 de la calle Real. Los vecinos congregados se cubrieron con paraguas durante toda la jornada, y sólo algunos jóvenes se animaron con las tradicionales peleas de harina y colorante. Muñoz, que dijo encontrarse "bastante más nervioso después del chupinazo", consiguió encender la mecha a la primera, de lo que se deduce que el agua no entró en contacto con la pólvora. Sin embargo, la lluvia condicionó todas las otras actividades del día.
Cuando el cohete estalló, sólo la charanga amenizó los primeros compases de la fiesta, ya que hubo que suspender la actuación de los gaiteros y el recorrido de los gigantes y cabezudos. El alcalde de Noáin, Miguel Elizari, comentó al respecto: "Sin las actividades programadas, que han sido suspendidas por la lluvia, habrá que trasladar el buen ambiente de la calle a la carpa o a los frontones". La carpa de la que habló es una montada en la plaza de los Fueros y que cuenta con un servicio de hostelería. Dicha iniciativa se lleva realizando tres años.
El programa, según Elizari, podría verse "deslucido", ya que ayer por la mañana aún no era seguro que se hiciese la Bajadica del Ángel, un tradicional acto festivo que consiste en llevar a hombros a San Miguel desde la antigua iglesia que lleva su mismo nombre hasta la parroquia. Las previsiones meteorológicas, de hecho, hablan de que hasta mañana jueves la situación se presenta como inestable. Así que lo que el concejal de Deportes recomienda es "almorzar, comer, cenar y asistir a los abundantes eventos deportivos", uno de los aspectos que también ofrece la fiesta. Habrá partidos de cesta punta, pelota y fútbol -partido amistoso entre la Peña Sport y el Bidezarra-. Además, se hará entrega de unas placas de agradecimiento a la Agrupación Deportiva Noáin y a los deportistas noaindarras Txus Lafuente, Pedro Elizari, Gonzalo Muñoz y Daniel Martín.
Pero el programa también tiene otras actividades, como la suelta diaria de vaquillas, desfiles de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, actuaciones musicales, comidas populares, campeonatos de mus, bailes, goitibeheras y multitud de actos planeados para todas las edades.
Pero ayer a mediodía seguía lloviendo con fuerza, y los efectivos de limpieza se esforzaban por extinguir un paquete de harina esparcido por el asfalto. Los vecinos supervisaban las tareas a cobijo en los alerones de la calle, mientras la Guardia Civil trataba de restablecer el tráfico. Poco a poco, las sirenas de las máquinas blancas de la Mancomunidad se quedaron solas en la tarea de silenciar la lluvia. A los pocos minutos, los paraguas ya habían desaparecido de los soportales y los operarios cargaban sus mangueras al hombro. A ver si el tiempo da una tregua.