Pamplona. Nada ha arreglado la comparecencia de José Blanco el sábado ante el Comité Regional del PSN. Si acaso, su discurso ha alimentado la crítica, las demandas de dimisiones y ha exacerbado los ánimos. Y eso volvió a visualizarse ayer: por una parte el sector del Foro para el Relanzamiento del Socialismo Navarro insistía, a través de su portavoz Ángel García Undiano, en pedir la dimisión de Chivite y su Ejecutiva "por incompetentes"; por otra parte, en la Ribera, se producían las primeras consecuencias de los desaires de Blanco con la baja de militancia del edil tudelano Mariano Cerezo y el anuncio de reuniones que podrían concluir en una desbandada masiva o alumbrar un nuevo partido. Y, finalmente, el portavoz parlamentario del PSN, Roberto Jiménez, desmentía las versiones de Ferraz al negar que Chivite y Puras supieran desde el primer día que no podían pactar con NaBai e IUN. Y mientras tanto, Blanco, eso sí desde Madrid, miraba para otro lado y se permitía dar por cerrada la crisis diciendo que "tanto el PSN como la sociedad navarra, comprenden y apoyan cada día más la decisión de la dirección del partido".
Blanco explicó en rueda de prensa que el caso de Navarra sólo había sido tratado "muy de pasada" en la reunión de ayer de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, la primera después del paréntesis estival. Durante la reunión, el mandatario federal transmitió a sus compañeros de partido sus impresiones después del Comité Regional del PSN, celebrado el pasado sábado. Además de su intervención, otros dos miembros de la dirección socialista hablaron y en ambos casos, según Blanco, fue para subrayar el "acierto" de la explicación que se había dado a los socialistas navarros y a la sociedad, que cada día "comprende" y "apoya" más la decisión que adoptó el PSOE.
Y es que Blanco se mostró convencido de que la sociedad navarra sabrá entender que el PSOE ha apostado "por la convivencia" y el "entendimiento", para evitar que Navarra "sea de nuevo elemento de discusión política". Concluyó augurando que "el PSOE va a ser comprendido por la mayoría de los navarros y vamos a trabajar para que en el primer reto que tenemos por delante, las elecciones generales, ser la fuerza política más votada en Navarra".
contraste Pero pocos lo creen. García Undiano, portavoz de los críticos de la Cuenca de Pamplona, aseguraba que "poco vamos a conseguir en las generales si las prepara la actual dirección que nos ha llevado al desastre y nos ha dejado sin credibilidad". El ex edil de Pamplona insistía en pedir la dimisión del actual equipo de dirección como garantía de renovación y recordaba que "es muy grave haber retrasado durante 70 días una decisión que conocían desde el principio". Concluía diciendo que el sector al que representa se reunirá esta semana para marcar su estrategia de cara al futuro.
Lo mismo harán los representantes del sector crítico de la Ribera, aunque, en este caso, se barajan tres posibilidades: la convergencia con quienes sólo pide la dimisión de la Ejecutiva Regional, la salida masiva del partido o el alumbramiento de una nueva formación. Mariano Cerezo, concejal en Tudela, ex miembro de la Ejecutiva del PSN e integrante de este grupo crítico así lo confirmó tras presentar ayer su baja de militancia en el PSN. Cerezo indicó que los concejales riberos críticos podrían optar por mantenerse en los cargos y constituir otro partido o por "irnos a nuestra casa, que será lo más seguro, y que sólo queden los cuatro vividores del partido". Tampoco descartó la opción de "quedarnos, pasarnos a los grupos mixtos y hacer una especie de islas para que la gente no se quede desamparada ante lo que votó".
Finalmente, y ante el silencio de Carlos Chivite, fue el portavoz parlamentario del PSN, Roberto Jiménez, quien desmintió a Blanco. "La frase de que se sabía desde un primer momento la posición de Ferraz, debería de haberse entendido como que había una puerta abierta a seguir explorando el pacto. En un inicio no era un no rotundo", aseguró.