arcalís (andorra). Denis Menchov demostró su condición de líder sólido al imponerse en un sprint reducido de ocho corredores en la etapa reina de la Vuelta con final en Arcalís, en la que se mantuvieron las diferencias en la general.
El ruso afincado en Mutilva se acercó un poco más a su segundo triunfo en la Vuelta, en esta ocasión con una victoria a los puntos, no por k.o, ante sus rivales, a los que superó con comodidad en el techo de la carrera, a 2.200 metros de altitud.
El jersey oro debía tener mucha confianza en sus fuerzas para apuntarse la etapa. A 100 metros de la línea de meta se subió la cremallera del maillot, aceleró y victoria al bolsillo. Se puso elegante para recibir en su palmarés la cuarta etapa en la Vuelta, la que le reafirmó como indiscutible jefe del pelotón.
Con el mismo tiempo que el zar de Orel pasaron Evans, Samuel Sánchez, Beltrán, Sastre, Efimkin y Piepoli. Mosquera, veterano, pero revelación, se dejó 33 segundos.
el enfado de sastre El abulense del CSC, que se dejó el alma en la subida a Arcalís, llegó calentito a meta y cargó contra Piepoli, que ayudó a Menchov en la subida, tal vez para pagarle algún favor por la etapa de Cerler. "Ha sido una vergüenza y es penoso lo que ha hecho Piepoli; deja mucho que desear".
La etapa reina no rompió ningún molde. Ni un segundo de diferencia entre los grandes, a pesar de los cuatro puertos. Menchov dio un golpe moral y dejó claro que se irá a la jornada de descanso con derecho a soñar con su segunda Vuelta, la primera obtenida en la carretera, ya que la de 2005 llegó por la descalificación posterior de Roberto Heras.
Por lo tanto, Menchov mantuvo sus 2:01 minutos sobre Vladimir Efimkin (Caisse d'Epargne) y 2:27 respecto a Cadel Evans (Predictor), de momento los componentes del podio provisional. Sastre, que no tira la toalla, está a 3:02.
La etapa empezó a moverse en el ascenso a Fadas (2ª), donde se formó una escapada de 18 corredores, entre ellos nombres de postín como Bettini, Cunego y Marchante, que abrieron la carrera por las cumbres del Puerto de la Cruz (2ª) y el Alto del Cantó (1ª), antes de sucumbir en las primeras rampas de Arcalís.
Sastre quería salir por la puerta grande y lo intentó. Puso a tirar a Íñigo Cuesta, que seleccionó el grupo, con los gallos en escena. Con Piepoli marcando el ritmo a Menchov, atacó Beltrán, pero el italiano le calmó el ímpetu. Sastre había disimulado un desfallecimiento para comprobar el detalle de Piepoli al líder, y no tuvo duda de la maniobra.
Herido en su amor propio, Sastre atacó hasta en tres ocasiones. No hubo manera de descolgar a nadie. Entonces apareció desde atrás por sorpresa Igor Antón (Euskaltel), con un ataque a 1 km de meta.
Reducido el joven vizcaíno, se preparó el sprint entre los ocho principales de la Vuelta. Menchov se miró al espejo, comprobó que no era cuestión de salir en la foto pecho al aire y dijo "allá voy". Arrancó y ganó con la facilidad que puede ganar esta Vuelta como siga por este camino. El del triunfo.